Esta hoja no tiene más pretensiones que plasmar por escrito, para no olvidarme de aquellos momentos o situaciones que provocaron en mí una sonrisa, preferentemente historias relacionados con la socarronería del hombre o mujer del campo canario, o como decimos aquí, de los magos o maúros.

Giniginámar


 Leyendo de un lado y otro sobre la tradición pesquera de Fuerteventura, una de las Islas Canarias,  he visitado  el litoral este de la isla, sobre todo, donde hay pueblitos pequeños con una larga tradición pesquera.
Alguno de estos lugares fueron, en origen, improvisados refugios, a veces en cuevas o chozas temporales a las que los pescadores acudían en determinadas épocas del año en busca de mejores capturas; es el caso de los Molinos o Pozo Negro.
Los marineros vivían antiguamente con grandes dificultades económicas; el pescado era barato y el trueque fue la base de la economía doméstica durante mucho tiempo.
La escasez era un factor para que los niños saliesen pronto a la mar a aprender el oficio de marinero transmitido de padres a hijos y que por tradición ha sido exclusivamente masculino; muchos niños antes de los 10 años navegaban en pequeñas embarcaciones del
padre e incluso embarcaban apenas cumplidos los 12 o 14 años a la pesca de altura en África. Los pescadores majoreros -conocedores de las artes de la pesca, los fondos marinos, los vientos y las especies de mayor interés- eran expertos navegantes. Nunca necesitaron de cartas náuticas ni instrumental, sino que fiaban su posición "marcándose" desde tierra con su buena vista y su capacidad de orientación.
Las mujeres eran quienes administraban la casa ante la ausencia casi permanente del hombre embarcado o faenando.
Los acuerdos con los intermediarios para la venta del pescado, los comprantes,fue tarea femenina; controlaban las pesadas de la pesca y recibían los pagos. Tomado en gran parte de la página, http://www.fotolog.com/soycubbear_43/86658057/
Y vamos a añadir las historias personales, esas que se transmiten boca a boca y que en el caso que nos ocupa ocurrió cuando había llegado el tiempo de la albacora (1).  Los marineros de toda la isla: de Corralejo, Morro Jable, Ajuy, La Lajita, Giniginámar, Gran Tarajal, Las Playitas, etc. etc. , estaban buscando lugares donde pasar la noche.
Pescadores de morro Jable
Unos marineros de Morro Jable, se acercaron a la boca de una cueva y para comprobar que no estuviera ocupada gritaron:
Las Playitas
 -¿Hay gente?
A lo que se asomaron los ocupantes diciendo estas palabras que han pasado a la posteridad
-¡Aquí no hay gente! ¡ Somos de Giniginámar!
Por eso, para fastidiar, se decía que los de Giniginámar no son gente. Lo dicho no tiene más importancia que recordar una frase que corría en Fuerteventura en el siglo pasado y no significa más que la contestación tonta y sin reflexión previa de un marinero.
Y continúo con otra anécdota que intenta trasladarles a ustedes que el marinero vivía exclusivamente para y por la mar, así que vean que poco entendía de las cosas de la casa
Estaban terminando de almorzar unas rolitas de albacora en casa de Pepe, el marinero. La hija mayor, se levantó y dijo:
-¡ Voy a la tienda a comprar compresas!
El padre contestó rápidamente de esta forma
-¡Sientese ahi (2). Aquí se come de lo que hay en la mesa!
¿Qué les parece? ¿Increíble? ¡Pues así pasó!
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(1)    ALBACORA - ATUN BLANCO      Thunnus alalunga     Fam. Scombridae
      La albacora se caracteriza por la excepcional longitud de sus pectorales que llegan hasta más allá del extremo de la segunda dorsal.
Su vejiga natatoria está bien desarrollada y, al contrario de los otros atunes, su carne es blanca y no roja.
Dorso azul oscuro, vientre plateado, con ambos colores generalmente separados por una banda de azul    iridiscente. Sin bandas ni puntos claros en los flancos y el vientre de los jóvenes.
Aletas grisáceas o amarillentas orladas de blanco.
Pínulas grisáceas o amarillas orladas de negro.
Cuerpo fusiforme que se adelgaza por detrás más bruscamente que en el atún rojo. Los jóvenes tienen una pectoral de igual longitud o inferior a la del patudo. Talla: 120 cm. Peso: 30 kg

(2)    Dijo ahi (sin acento).  No dijo ahí (acentuado en la i)
 Mi agradecimiento a Lala, mujer de Fuerteventura, amante de las tradiciones
Saludos…………………..

Recordando a Dacio


Caminando por los lindos campos de mi tierra, me he tropezado con esta imagen. Mírenla con detalle, hay zarzamoras y uvas, juntas.
Me recordó una cuarteta (cantada como folía)  por el gran maestro Dacio Ferrera (q.e.p.d.) y dice así:
 
Uva que nació entre zarza(s)
que triste fue tu destino
no tuviste sol ni calma
¡nunca llegaste a vino!
 
Quiso la casualidad que mientras recordaba al maestro, levanto la cabeza y... justo al lado de la parra se encontraba este castañero (castaño para los finos) al que también el genial Dacio cantara otra estrofa. Ahí va
 
 
Hermosos los castañeros
con sus ramos erizados
sueñan con los tostaderos
entre fogones ahumados.
 

Este pequeño escrito quiere ser un gesto de recuerdo al que fue uno de los más populares y admirados folkloristas de las últimas décadas, nacido en Arafo (isla de Tenerife) en 1938 y fallecido el 17 de febrero de 2007.   La última grabación discográfica en la que participó tuvo  que ver con el timple, uno de sus temas preferidos a la hora de crear coplas, junto a los gallos de pelea y a la cultura del vino.
¡Que cantidad de gente buena hemos perdido!
 
 
 
Saludos....................


El beso robado

En la niñez e inicios de mi pubertad, 13-14 años, la educación sexual de los jóvenes no existía. Aprendíamos con los amigos lo que era una cosa y otra, pues en  casa nadie trataba esos temas, especialmente con los hijos varones. Las niñas, siguiendo la tradición eran enseñadas (aleccionadas, como hoy)  por sus madres. Aporto una frase clarificadora que escuché de una abuela a sus nietas:
-¡Mis niñas, ustedes salten y brinquen, pero guarden el albaricoquero!
Porque a diferencia de los niños, las niñas se quedan embarazadas. Y la frase no necesita más explicación ¿verdad? ¡Y con todos mis respetos, este no es un blog porno!
Sigamos. Entre los niños,  el que no sabía del asunto, que éramos todos, inventaba (mentía) para no quedarse atrás y así recuerdo la siguiente experiencia de mi despertar al tema.
En el colegio, había un chico de nombre Mauricio que era un ligón. Alto, moreno, guapillo, lo cierto es que le veía siempre rodeado de chiquillas. Todo el día dando besitos en la mejilla a las niñas, a veces hasta en conjuntos de cuatro. ¡Vamos, era la envidia del personal! Un día en el colegio, a la hora del recreo,  nos decía –pontificaba- que los labios de una mujer sabían a caramelo. ¡Dulcitos, dulcitos! Aquello me estuvo dando vueltas en la cabeza toda la semana. Y vean cual fue la experiencia. El domingo por la tarde, quedé con una niña de mi agrado y fuimos juntos al cine.
Al volver, fuimos paseando hasta la entrada de su casa, pero esta vez, en lugar de marcharme cuando llegaba a la puerta como siempre, cambié y me metí en el zaguán ¡y en un segundo! Le di un beso, pero medí tan mal las distancias que casi nos partimos los dientes. ¿Qué dientes? Las paletas, para mi; para los finos y educados, los incisivos.
El lunes por la mañana, esperé a estar en el patio del colegio con la misma tertulia. Y según llegó Mauricio, sin anestesia ni nada,  le solté estas palabras:
-¡Vete pallá, batata(1)! ¿Qué los labios sabían a caramelo? ¡Mentiroooso, eso no sabe a nada!
Se acabó……………………….
Saludos

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(1) Batata.- Tubérculo parecido a la patata, pero de sabor dulce.Boniato.
                     En algunos sitios de Canarias, sinónimo de mentira o mentiroso.

Vicente, el majorero

         Mediados los años sesenta del siglo pasado, un joven Pancho se reunía por las tardes con sus amigos en el bar de Vicente, un majorero (1)  regresado de Venezuela  que invirtió parte de sus ahorros en ese  bar-restaurante,  al que puso por nombre: Porlamar. 
            Hombre capaz de oler un “duro” aunque estuviera bajo tierra, llegó a un acuerdo con mi grupo de amigos.  Así, nosotros le comprábamos una botella de whisky de marca - sin querer hacer propaganda era de la marca Haig, pronunciado yon jei- por un precio algo más caro del normal, en una tienda de comestibles. A cambio, según llegábamos ponía nuestra botella y los vasos en la mesa,  cobrando solo los refrescos y cualquier añadido diferente (papas fritas, manises, alguna tapa, etc.).
 
          Uno de los contertulios era el amigo  Antonio Sánchez, hombre con sentido del humor, un tanto corrosivo.  Desde el principio del negocio de la botella nos venía advirtiendo que el líquido menguaba en la estantería de Vicente. Vamos que se vaciaba fuera de nuestra mesa. Antonio bromeaba con el propietario mirando si la botella estaba “picada” buscando algún agujero en el vidrio. 
      -   Vicente ¿Usted está sirviendo a todo el mundo de nuestra botella?
         -      ¡No,  Antoñito esta botella es la de ustedes, por eso la tengo aquí aparte!¡Yo no hago porquerías, hombre!
       
          Antonio seguía machacón, erre con erre.  El creía que se  estaba “evaporando” y para comprobarlo le puso una marca en la etiqueta, rayando con su uña.
Había observado  que allí se vendía mucho whisky de la marca  citada, pero la “tonga” (2) no bajaba, la que sí lo hacía -de forma altamente sospechosa- era  una de  whisky barato, marca Ross, nº 1 ¡fuerte memoria tienes,  Pancho! entongada al lado de aquella.   ¡Todo los días bajaba una caja de doce botellas!
         Para completar los personajes de mi historia tienen que saber que el canario no tiene pecado de racismo, estamos acostumbrados a acoger con naturalidad a gente venida de otras partes del mundo. Somos una mezcla de guanches o canarios antiguos, anteriores a la conquista por España, de mallorquines, portugueses, genoveses, castellanos, gallegos, europeos de todo pelaje, americanos, etc. Como decía aquel somos un crisol. Hoy, las cosas han cambiado un poco. En Gran Canaria, de 450.000 habitantes a mediados de los años 60, hemos pasado  a 846.000 (cifra de 2012), lo que crea actualmente algunas fricciones, en esta época dura en el aspecto económico que estamos padeciendo. Y en Canarias, vivimos mas de dos millones de personas, 2.114.828, según Canarias7 (2015).  
           Pero quiero referirme a la década de mi historia. Aquí al turista inglés, le llamamos “choni”, al parecer todos se llaman” Johnny”. Al palestino que vendía tejido en fardos portados al hombro, le llamábamos el “jarandino” o “el árabe”. A los hindúes, dedicados al comercio en los bazares del puerto,  los ”indios” y todos ellos se integraban con mayor o menor intensidad  en  nuestra sociedad. 
         El que  sí tiene problemas ahora y siempre, es el español, por su hablar muy alto que molesta, con pronunciación llena de eses, ces y zetas;  que  presume de tener cortijo en su tierra al que llamamos despectivamente “godo”. 
No los tiene el español, trabajador, solidario que se integra y dulcifica su lenguaje al que llamamos cariñosamente, peninsular, por ejemplo, se dice: Miguelito, el peninsular. Es un título y  a ese sí le queremos.
         Ya tenemos los dos elementos de nuestra historia: el godo y el majorero. Y va la puesta en escena:
Entramos  juntos al bar, pedimos  nuestra botella a Vicente.               La está poniendo  sobre la mesa con los vasos. Antonio se gira molesto al oír a un godo que con su voz potente, no deja hablar ni oír a nadie. 
         Como siempre reprendiendo al personal porque, o no sabemos hablar o él lo sabe todo y de todo; de fútbol, de mujeres, de música….. ¡Menos de  trabajar, diría yo!  
       Antonio ya está calentito. Baja la cabeza y remira la botella, notando con sorpresa que tiene más líquido que ayer.  El nivel está por encima de la marca de uña. Piensa. ¡Y el tapón irrellenable! No puede reprimirse y con la voz potente  para acallar a todos,  le sale el canario que lleva dentro:
           -¡Vicente, mande a que bajen la voz,  por favor!
Y aprovechando el silencio, sentenció
          -¡Y pá que lo sepas pa toda la vida, te digo una cosa: es más dificil encontrar  a un majorero bobo que a un peninsular “gago”(3)!
En ese momento, sonó la campana de la iglesia y todos la oímos. 
 Saludos.........................
                                               ---o0o---


(1)    Majorero.- Originario de la isla canaria de Fuerteventura, también llamada Maxorata.
(2)    Tonga. (Tongada).-  Pila de cosas unas sobre otras.(En este caso, cajas de bebida)(3)    Gago, gaga.- adjetivo (América) tartamudo.




 

Carmelo "García Gancho"



Cuando Pancho -sí, yo- tenía de 15 a 18 años jugaba en los juveniles de la Unión Deportiva Las Palmas. Era un “zurdillo mal engarbiao(1)” No era malo, pero tampoco valiente y solo iba a las pelotas que ganaba. Tres días a la semana Carmelo García Gancho, el famoso boxeador,  entrenaba con nosotros en el Estadio Insular. Vivía también  en Schamann y a eso de las 6 y media de la mañana,  recogía en la puerta de mi casa al que les escribe y a un amigo, creo que familiar de él, de nombre Paquito Alfonso, para llevarnos en su Volvo antiguo al Estadio Insular,  por supuesto sin cobrarnos nada.  Recuerdo su esfuerzo enorme en  los entrenamientos, viniera o no el entrenador. Más tarde le vi trabajando en una empresa de seguridad y siempre me saludaba con ese sentido del humor que le caracteriza. Sus chistes, cortos graciosísimos y agudos.
Ahora y siempre ha sido un ejemplo de esfuerzo, canariedad  y bondad. En unas Fiestas del Pino, las del año 1964, habíamos  ido en romería caminando y tocando  el “pandero de chapas” instrumento típico de entonces y,  en llegando a Teror me lo encontré con su entonces novia, luego esposa  y  vino hasta mí a saludarme. Fue una alegría y me quedé henchido –¿hinchado, no es lo mismo? - de satisfacción  y orgulloso por el distingo. Era como un dios para la juventud. Pronto iba a pelear por el título de España con un boxeador muy famoso: Exuperancio “Fred“ Galiana  y toda la isla esperaba su victoria. Por cierto, que la consiguió y les muestro alguna página de periódico de entonces (ABC y La  Vanguardia Española) como prueba nº 1.. ¡Lenguaje del foro!
 Cuando le invitaban a tomar algo, lo rechazaba porque siempre se cuidó mucho y  no bebía alcohol. Además todo el mundo en la Gran Canaria de aquel tiempo estaba vigilando por si acaso. Por esos tiempos, teníamos un buen número de boxeadores canarios campeones de España: Carmelo García “Gancho”; Miguel Calderín Liria, "Kimbo" (3) ; Cesáreo Barrera, el Bombardero del Puerto; Kid Tano –conocido como “El sordomudo de Arenales”- y por Tenerife: Miguel Velázquez y Juan Albornoz "Sombrita", ente otros…. También destacaba por su elegancia y agitada vida: Lelo Suárez.
Carmelo García fue campeón de España en diez ocasiones y olímpico en Roma 1960. Seguidor de la Unión Deportiva, él mismo dice que después de pelear el sábado, no dejaba de ir al fútbol el domingo, aunque fuera con un ojo cerrado. Eran otros tiempos: los de los diablillos amarillos. En toda Canarias, vivían 650.000 personas, hoy más de 2,2 millones, por eso, es dificil conocernos todos como familia, como antes.
Me sumo a esa velada-homenaje que le preparan para el 18 del próximo mes de Septiembre en su barrio de siempre: Schamann.
Saludos..........
(1) Mal engarbiao= Falto total de garbo
(2) Garbo.  m.   Elegancia, desenvoltura al andar y moverse
(3) Aportación  a posteriori del amigo Ramírez e incorporado al escrito. Gracias......

Autógrafo perdido

Viendo fotografías en Internet, Pancho se encontró con ésta que les muestra y que le trajo  a la memoria una historia ocurrida alrededor del año 1968. En esa época,  estudiaba inglés y aparte de las clases con profesores/as nativos en la British School, “ampliaba sus estudios”  saliendo por las noches a encontrar turistas, preferentemente femeninas que le ayudaran en tan loable tarea. Pues bien, esa noche se encontraba ya de madrugada en la discoteca del Hotel Astoria, y no debió encontrar profesora  porque  salía corriendo escaleras arriba en busca del reparador sueño. En esa época a diferencia de la de hoy, había donde  ir a trabajar por la mañana.
La discoteca/sala de fiestas estaba situada en la planta sótano del hotel  y Pancho subía a zancadas para llegar al salón de entrada –donde estaba la recepción-  y salir a la calle. Por otro lado y bajando la escalera para llegar a la misma planta  lo hacía un señor “empaquetado” –que quiere decir en mi tierra, bien trajeado- .  Al oír  que alguien corría detrás, se dio la vuelta y me preguntó:
-¿Cuál es  su nombre?
Me quedé sorprendido. Era Antonio Machín, el célebre cantante de boleros, quien con una estampa-foto  en la mano, pensó que le pedía un autógrafo.
Sobre la marcha se lo di y me  regaló la postal donde escribió esta  frase:
A mi amigo Pancho, con afecto.  
Me quedé contento con el regalo y hablamos un poquito. Tenía acento cubano  muy dulce y cadencioso. Hoy recuerdo con añoranza sus canciones: «El Manisero», «Dos Gardenias», «Angelitos negros», etc.   Nacido  en Cuba en 1903,  falleció en Sevilla en 1977.
Sigamos con la historia.  Mi padre, para contribuir a mi independencia,  me hizo en la azotea un cuarto de baño y una habitación espaciosa para que tuviera mis cosas ordenadas y también – lo pienso ahora- para que mis amigos no estuvieran siempre sentados en el salón de mi casa. Por esa época, yo guardaba mis pequeños tesoros en una caja grande de madera  cerrada con un candado. Allí tenía entre otras cosas, conchas de caracolas, libros y revistas de contenido ideológico –prohibidas por aquel entonces- , así como sellos, monedas extranjeras  y alguna otra cosa que quería mantener  fuera de la vista y control directo de mi madre. A esa caja incorporé mi autógrafo de Antonio Machín.
Y miren que triste fin. Un día llegué a mi casa y estaban los bomberos apagando un incendio en la azotea. Todas mis pertenencias, entre ellas la estampita-autógrafo firmada  se perdió para siempre.  Bastantes veces he lamentado su pérdida y hoy al ver la imagen la recordé…….
Saludos  

Los zapatos de Antonio

                                
Hoy nuestros  niños se alimentan con jamón  y yogures. Antes  la dieta constaba de leche y gofio. Hoy son altos y fuertes. Todos son deportistas. Todos, no, casi todos. De hecho la estatura media en el país ha crecido en un siglo en 12 centímetros, siendo la media de 1,76 mts. los hombres y 1,61 las mujeres. (1)
Según el INE, 176,6 para varones entre 15 y 24 años.
Pero, a lo que íbamos, antes calzábamos alpargatas, hoy nuestros jóvenes llevan zapatillas de deportes de marca. Y los padres de alguna manera contribuimos a ese error de preferir la moda a la comodidad. A que se destaquen por lo que llevan puesto y no por lo bien amueblada que tengan la cabeza.
Pero siempre, antes y ahora, ha habido grandullones. Chicos de  casi 2 metros y hasta más. Antes, cuando un niño tenía una talla de pie diferente, por no decir “más grande de la cuenta”, los padres –que tuvieran posibles- les mandaban a hacerle zapatos a la medida en Agaete, localidad del norte de la isla de Gran Canaria.
Para los que carecieran de recursos,  la solución estaba en el zapatero del barrio o pueblo que amañaba un zapato de hombre para adaptarlo -recortando o ampliando – y dejarlo lo más cómodo posible para el niño grande.
 Yo recuerdo de mi niñez a Carmelito, el zapatero, -también hacía jaulas- con sus cuchillas bien afiladas, adaptando un zapato  para un niño del que ahora acabo de recordar nombre y apodo: Antonito, el  ”huevo frito”, niño fino del pueblo, hijo de un preboste. Tenía sus zapatos de Agaete, de los caros caros, pero también otros de Mastro Carmelo.
Mi historia de hoy , la que siempre sigue a estos prolegómenos es la siguiente:
Antoñito, cansado de los zapatos de maestro Carmelo, decidió un día buscar la solución. Le pidió dinero a su madre y acompañado de su amigo Pancho - sí, ese Pancho, el mío - bajaron a Las Palmas, justamente a la calle de Triana, principal zona comercial de  la ciudad de entonces.  Fuimos mirando por fuera, los escaparates de todas las peleterías. 
Ustedes saben, y es necesario conocerlo para la buena comprensión de la historia, que en una peletería se venden zapatos, bolsos, maletas y  artículos de cuero, como cinturones, carteras, pulseras, etc…
Antonio vió unos zapatos que le gustaron,  entró,  se acercó al mostrador y esperó a que le atendiera un dependiente varón,  pues tenía vergüenza de consultar a una señorita. El diálogo lo transcribo literalmente
Señaló un zapato que había en el escaparate y dijo
-¡De ése en marrón, tráigame uno para probármelo!
-¿Que talla calza usted?
Antonio contraatacó nervioso
-¿Cuál es la talla más grande que tiene?
-¡De estos  vienen hasta la talla 44  o 45!
-¡Tráigame los del 45!
El empleado  trajo los zapatos. ¡Zapatos, cristiano, zapatones!.  Antoñito se descalzó y empezó a probárselos. Pero nada, aquello no le entraba ni la mitad. Se quedó dudando, poniéndose colorado y repreguntó
-¿  Y más grande que este no tiene,  aunque sea de otro modelo?
La respuesta del dependiente -poniendo el tono jodelón de Pepe Monagas- fue tremenda para el pobre Antonio…. y sorprendente para mí que -con total falta de empatía- se me escapó una  carcajada.
-¡ Más grande que esto, señor, lo que tenemos son…..  maletas!

La respuesta de Antoñito no se puede reproducir aquí, pero fue un insulto a mi madre en dos palabras. Pobrecita. Precisamente a ella que no tenía que ver en el asunto.

Saludos………………..


(1) La Asociación Española de Pediatría ha fijado la talla media de los hombres españoles en 1,76 metros, un centímetro más que la media europea, y la de las mujeres en 1,61 metros, tres centímetros menos que la media de sus vecinas de continente.

Burritos gemelos




Hoy me contaron una historia cortita, casi un chiste. Se la muestro al final de este escrito porque para entenderla se hizo necesaria una pequeña averiguación.
Se trataba de conocer las crías que pare una burra, dato necesario para comprender la anécdota final.
 Búsqueda de datos.-
Una vez concluida, sabemos
1.-Los sinónimos de burro: jumento, borrico, asno, pollino, rucio, rozno
2.- Que los burros tienen 16 cromosomas más que los seres humanos, y son capaces de reproducirse con animales de especies diferentes a la suya: una mula nace del cruce de un asno macho y una yegua. La reproducción de una burra y un caballo origina un burdégano; y los cebroides son frutos del apareamiento entre cebras y burros. Eso sí, la mayoría de estos animales no producen descendencia.
3.- Que en ambos casos son estériles debido a incompatibilidades genéticas, aunque se han dado casos que han conseguido reproducirse.
4.-Se podría decir que las crías obtienen el físico materno y el carácter paterno, por lo que siempre han sido más valiosos los mulos y mulas, al ser grandes y fuertes como los caballos pero de un carácter tranquilo y sufrido como los burros. Además suelen ser más fáciles de criar y más sanas, debido a que deben ser más compatibles sus cromosomas paternos y maternos entre sí, que en el caso de los burdéganos.
5.-Que en las últimas décadas la población de burros española así como la caballar y mular han ido disminuyendo, de forma general.
6.-Los asnos (burros), mejor dicho las burras, no tienen camadas, pues éstas son cuando hay varias crías en cada parto.
7.- Al igual que los caballos, sólo paren una cría cada vez, y en raras excepciones dos. Los equinos nacen con las patas muy largas, bastante desarrollados, y difícilmente cabrían 2 en el útero de una burra...o yegua, o cebra, etc...
8.-Que la gestación puede durar entre los 360 y 380 días.
9.- Otra curiosidad es que el mejor momento para quedar preñada la burra es una vez acabado un parto, pues la burra no se muestra cansada y durante un intervalo de 10 dias (ni uno más, ni uno menos) continúa su estado de celo. El índice de abortos puede ser de un 10%.
Lectura interesante
Aguda y certera es la reseña acerca del burro que Sebastián de Covarrubias ofrece en su 'Tesoro.., (1)'de 1611.
Da comienzo así: -asno (doc. 1076, del lat. asinus ) m. «Animal conocido, doméstico y familiar al hombre, de mucho provecho y poco gasto, de grande servicio y que no da ruido, salvo cuando rebuzna, que aquel rato es insufrible. No ha menester trabas ni maniotas, porque no da coces ni es malicioso, un niño le lleva donde quiere, no huye aunque se suelte, a todos ministerios se acomoda, con él nos acarrean el pan y el vino y las demás vituallas, él trae la rueda de la noria, el agua del río, muele en la tahona, lleva el trigo al molino y lo vuelve harina, limpia la casa de la basura y estercola el campo, acarrea materiales para los edificios, a veces ara y a su tiempo trilla y recoge la mies; todo esto con gran paciencia y simplicidad, porque, según refiere Aristóteles, lib. 3, cap. 20, de Historia animalium, no tiene hiel.»,
Búsqueda en el territorio
Mis primeros pasos se encaminaron hacia una instalación situada en la subida a Taidía en Santa Lucía de Tirajana. Su nombre Burro Safari Las Tirajanas.
 Allí me atendió, con mucha amabilidad D. Mateo Martín. Le expliqué el motivo de mi visita –número de crías en el parto de una burra-y su respuesta fue:
-¡Las mismas que una mujer, una. Y a veces, muy raras veces, dos. Pero cuando pare dos, es muy difícil que las logre. Y casi siempre muere una!
En las instalaciones habían unos setenta burros de tres razas canarias: la palmera, más alta y fuerte; la majorera, más pequeña; y la grancanaria, a la que también se conoce como “de la tierra”, de tamaño un poco más grande que la majorera. Al parecer las tres razas o variedades tienen una gran capacidad de carga y trabajo.       Me estuvo enseñando don Mateo una cría de 4 días, preciosa, limpita, de las que les muestro alguna fotografía. Causaba admiración como la trataba, casi como si fuera una niña pequeña. La cogía en sus brazos, hablándole con cariño.
Y para demostrarme lo dócil que era, la acostó, tapándole la cara con la manta o con un sombrero, quedándose la cría –de nombre Fortunata- totalmente quieta.
Y ahora la anécdota motivadora de esta historia:
: A un campesino -que tenía alguna dificultad al hablar- le parió una burra dos crías. Lo tenían harto con la pregunta
-¿Qué te parió la burra?
contestaba, hastiado
-¡Burriburra! (2)
Cuando iba con el animalito por el pueblo, con los dos pollinos sueltos saltando  detrás, todo eran preguntas al pasar
-¿Y como se hacen pá comer?
A lo que contestaba, muy tranquilamente
-¡Una mama, la ota mira!
Saludos..............

Dedicado a Manuel López Ojeda, de Tirajana, fiel seguidor de estas historias.


                                ___________________________________
    (1) El Tesoro de la lengua castellana o española es un diccionario del español obra del erudito Sebastián de Covarrubias publicado en 1611. Es el primer diccionario general monolingüe del castellano, es decir, el primero en que el léxico castellano es definido en esta misma lengua.
(2) Burro y burra.















Un gato en Los Cuchillos

Panchito Calderín salió de madrugada para Arucas. Llevaba sobre la burra, la carga de cochinilla. Once kilos. También unos albaricoques para completar la carga. Un dineral porque la cochinilla se pagaba seca a precio de oro. Allí la cambiaría en el almacén de los Rosales, por mercancía variada y dinero. Arucas era en esa época –años 50- el lugar donde mejor la pagaban en toda la isla. Dicho y hecho, negoció a buen precio higos frescos, recién llegados de Moya y también doce kilos pasados, quiero decir higos pasados, que él sabía vendería sin dificultad pues tenía siempre compradores para cualquier tipo de mercancías. No les he dicho -tampoco había hecho falta- que Panchito, el arriero, tenía justa fama de hombre serio. No era corriente, pero a muy pocos como a él, se le dejaba llevar la mercancía tratada y ya la pagaría a la vuelta. Como les decía, desde Arucas cogió rumbo con la burra cargada para Las Palmas capital. A su paso por Tenoya se encontró con mi abuelo Antonio Francisco, al que también conocía por Panchito.
-¿Cómo andamos, tocayo?

-¡Bien, hombre! ¡Ganas tenía de verlo, a ver si hacíamos trato!
Paró y bebieron agüita fresca, primero él –de la talla de mi abuela- y después la bestia, en un balde de cinc al que mi abuelo Antonio añadió un poco de paja y rollón. Doy este detalle -innecesario para el desarrollo de mi historia- del orden a la hora de beber agua, al recordar la canción canaria que dice:
Despacito y con cuidado
Dijo el pastor en la fuente
Primero bebe el ganado
Y después bebe la gente.
Hablando, hablando y observando arriba y abajo una vaca de mi abuelo, terminaron tratándola en 100 duros. Se dieron la mano en señal de que se había cerrado el trato y Calderín le dijo que en una semana vendría para llevársela, que no le dejaba dinero porque no lo tenía. También dijo que ya la tenía vendida en El Toscón, bastante cerca de Tamaraceite y por tanto, sin alejarse mucho del rumbo que seguía. Mi abuelo se empeñó en que se la llevara y él, trancado en que no. Dejemos por un momento el rumbo de Calderín y detengámonos en el cierre final del trato de mi abuelo. ¡Oiga, esto me lo contó él y por tanto no admite ni dudas ni réplica!
Aquel día no se la llevó y, como si fuera una maldición al día siguiente pasó otro tratante. Se empeñó en la vaca de mi abuelo que contestaba
-¡La vaca está vendida!

-¡Oiga, le doy 140 duros por la vaca! ¡ Mire aquí el dinero!

Enseñándole los billetes repetía:

¡ Lo vé!¡ El dinero está oyendo la conversación!

Mi abuelo repetía

-¡La vaca está vendida! ¡ Qué clase de hombre se cree usted que soy yo, carajo! ¡La vaca ya no es mía!
El tratante se fue molesto.Cuando mi abuelo me lo contó, dijo riéndose de sí mismo
-¿Tu sabes Panchillo que estuve dos años pá cobrar la vaca?
-¿Y eso, abuelo?
-¡Pues mira, los asuntos se le dieron mal a Calderín y se enfermó, mandó un par de avisos pá que supiera lo que pasaba y que no podía pagarme!
-¡Un día, pasado dos años, llegó por aquí un sobrino de él y me trajo el dinero! ¡Y lo que no hice en dos años, lo hice a la semana! ¡Alquilé un coche y fui con tu abuela a Tirajana a visitarlo y le llevé su baifito y unas naranjas chinas de La Hoya! ¡Buen amigo Calderín y un señor toda la vida!
Y remachaba
¡Ya no hay gente de ésa. Aquello era pura tea, hoy lo que hay es pinsapo!
¡Lo que jodía un poco era que cuando pasaba por aquí el marchante de los 140 duros, me decía pa calentarme! ¡Como corren las malas noticias!
-¿Qué, Panchito ya cobró la vaca?
A lo que respondía mi abuelo

-¡A usted no se la hubiera vendido ni en mil duros. Así que métase en sus carzones, carajo!
Y terminamos ahora la historia del viaje comercial de Calderín y su burrita rumbo a Las Palmas. Allí vendió y cambió su mercancía en el Mercado de Vegueta y cargado de queso tiró para Tirajana. Lo que sigue ahora me lo contó su nieta Paquita Hernández esta mañana.
Cuando subía por Los Cuchillos y al llegar a terreno llano en Guriete, se subió un rato en la burra para descansar. ¡El, no la bestia!
Era sol puesto y de repente, en esa penumbra un gato que salta y se acurruca detrás de él, sobre el animal. Calderín se azoró y con los pelos de punta aguantó callado casi dos kilómetros. Al llegar a casa de Mariquita Antonia - única casa que aún queda en todo el camino de Los Cuchillos, llegando a Santa Lucía, hoy a punto de caer derribada por el paso de los años- el gato que salta al suelo y desapareció difuminándose en el aire a la vez que se reía a carcajadas con voz de mujer que parecía venir del fondo de los infiernos:
-¡Mentecato, llevo un gran rato montado en la burra y tu medio dormido sin enterarte, ji, ji,ji!
¿Sería una bruja?
Ustedes saben como yo que en aquel tiempo no había luz y también saben que las brujas se acabaron cuando llegó la luz eléctrica. ¿O no lo sabían?
Saludos.