Esta hoja no tiene más pretensiones que plasmar por escrito, para no olvidarme de aquellos momentos o situaciones que provocaron en mí una sonrisa, preferentemente historias relacionados con la socarronería del hombre o mujer del campo canario, o como decimos aquí, de los magos o maúros.
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Los aperos y la barca

 

 Esta poesía de la que desconozco el autor fue recitada el día 7 de Febrero de 2014 por don Antonio Corujo Tejera en el Teatro Pérez Galdós, de Las Palmas de Gran Canaria. Fue durante el espectáculo de Domingo Rodríguez Oramas, "El Colorao", denominado Jable y como introducción a la Isa del uno. ¡Noche memorable para la música de las islas.!
 
A los aperos de arar
dijo una barca velera
yo también soy de madera
y hago surcos en la mar
con mi quilla marinera
 
Nos sentimos botavara
respondieron los aperos
recorren nuestros maderos
mares que nunca surcaron
nuestros sueños marineros
 
Soy de mástil y timón
soy de cuaderna y baranda
dijo el timple: soy quien manda
cuando llega el garugón (1)
en el mar de la parranda.
 
 
 Las fotos que ustedes ven fueron tomadas a finales de septiembre de este año en la barbería de don Antonio, en Arrecife, persona que me honra con su amistad.
 
Me acerqué por allí con la idea de charlar un rato, asunto que nos agrada. Me preguntó que si quería arreglarme y le dije que para mí sería un honor.
 
Me la recitó de nuevo y algunas otras más que guardo grabadas. En medio de la animada charla le pedí que si nos hacíamos una foto. 
-¿Cómo me pongo?
-¡Así mismo, don Antonio! ¡La quiero para tener un recuerdo suyo!
¿Mío? ¿Y quien soy yo?
Una joya y un ejemplo, don Antonio, de amor a su tierra y de transmisión del legado cultural que le vino dado.
Y,  apuntando el objetivo hacia el espejo, salieron estas fotos que guardo como oro en paño.
 
¡Larga vida a don Antonio Corujo Tejera, para que pueda seguir propagando nuestra cultura!



 


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(1). Garugón

Instinto maternal


Hace algunos años Pancho (yo) estaba de concejal en un ayuntamiento que no viene a cuento nombrar. Allí se recibió una carta de una chica que solicitaba ayuda al ayuntamiento para conseguir material para una tesis o trabajo de fin de carrera en la Universidad de La Laguna. Establecido contacto telefónico dijo que procedía del Sureste de Gran Canaria y el ruego de si podía conseguirle algunas fotos de los aparceros de los años 40 al 60 del siglo pasado en su ambiente donde se reflejara esa vida llena de penalidades y privaciones.

Me puse a la tarea y preguntando, preguntando, pude saber que mi amigo Manuel Afonso  (+), Juez de Paz en el municipio de Santa Lucía, también  Presidente del Club Social San Rafael en Vecindario, tenía fotografías de esa época. Manuel fue un hombre bueno, amante de nuestra historia y tradiciones, persona cabal y de mucho respeto. Las preparó y un día quedamos para verlas. Más que fotos eran fotocopias de fotos y recortes de periódicos colocadas sobre cartulinas. Entre ellas había una que me enterneció. Se trataba de una foto en la que aparecían tres personajes: una mujer, su bebé y una cabra. Lo llamativo estaba en que la señora con un pañuelo cubriendo su cabeza mantenía a su hijo mamando de la cabra. Pasado un tiempo Manuel me llamó para decir que la chica ya había pasado y también le gustó mucho esa foto. Misión cumplida, fueron nuestras palabras.
Hace dos días, estuve en el Club otra vez, esta vez con otro amigo Francisco Miguel Jiménez G.(Paco Miguel) ahora presidente del Club y también estuvimos mirando fotos de personas mayores que allí tienen expuestas. De repente, apareció la foto que les estoy contando, pero esta vez, con mayor calidad, enmarcada y acristalada, con una cita en su parte baja que les escribo por si no la pueden leer en la fotografía. Me parece precioso el contenido. Dice así

14 febrero 1958
"Esto sí es instinto maternal"

Segunda Pérez Concepción es una buena mujer de los campos. Un desteñido pañuelo cubre a diario su cabeza, una triste sonrisa siempre en sus pálidos labios. Tiene el matrimonio cuatro hijos, todos ellos han sido amamantados por ella, menos el pequeño que ha sido alimentado de la cabra. Como pueden ver en el grabado, Eduardo que así se llama el niño, se alimenta de esta cabra directamente.
La madre dice
Desde que por cualquier motivo el niño empieza a llorar, el animal viene a la habitación y mirando a la cama del pequeño empieza también a "balar" (1)

¡Que lindo!. Saludos.
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Para el que no lo sepa
1.-balar.
intr. Dar balidos.
 
balido.  (De balar).
m. Voz del carnero, el cordero, la oveja, la cabra, el gamo y el ciervo.
Real Academia Española © Todos los derechos reservados

Vicente, el majorero

         Mediados los años sesenta del siglo pasado, un joven Pancho se reunía por las tardes con sus amigos en el bar de Vicente, un majorero (1)  regresado de Venezuela  que invirtió parte de sus ahorros en ese  bar-restaurante,  al que puso por nombre: Porlamar. 
            Hombre capaz de oler un “duro” aunque estuviera bajo tierra, llegó a un acuerdo con mi grupo de amigos.  Así, nosotros le comprábamos una botella de whisky de marca - sin querer hacer propaganda era de la marca Haig, pronunciado yon jei- por un precio algo más caro del normal, en una tienda de comestibles. A cambio, según llegábamos ponía nuestra botella y los vasos en la mesa,  cobrando solo los refrescos y cualquier añadido diferente (papas fritas, manises, alguna tapa, etc.).
 
          Uno de los contertulios era el amigo  Antonio Sánchez, hombre con sentido del humor, un tanto corrosivo.  Desde el principio del negocio de la botella nos venía advirtiendo que el líquido menguaba en la estantería de Vicente. Vamos que se vaciaba fuera de nuestra mesa. Antonio bromeaba con el propietario mirando si la botella estaba “picada” buscando algún agujero en el vidrio. 
      -   Vicente ¿Usted está sirviendo a todo el mundo de nuestra botella?
         -      ¡No,  Antoñito esta botella es la de ustedes, por eso la tengo aquí aparte!¡Yo no hago porquerías, hombre!
       
          Antonio seguía machacón, erre con erre.  El creía que se  estaba “evaporando” y para comprobarlo le puso una marca en la etiqueta, rayando con su uña.
Había observado  que allí se vendía mucho whisky de la marca  citada, pero la “tonga” (2) no bajaba, la que sí lo hacía -de forma altamente sospechosa- era  una de  whisky barato, marca Ross, nº 1 ¡fuerte memoria tienes,  Pancho! entongada al lado de aquella.   ¡Todo los días bajaba una caja de doce botellas!
         Para completar los personajes de mi historia tienen que saber que el canario no tiene pecado de racismo, estamos acostumbrados a acoger con naturalidad a gente venida de otras partes del mundo. Somos una mezcla de guanches o canarios antiguos, anteriores a la conquista por España, de mallorquines, portugueses, genoveses, castellanos, gallegos, europeos de todo pelaje, americanos, etc. Como decía aquel somos un crisol. Hoy, las cosas han cambiado un poco. En Gran Canaria, de 450.000 habitantes a mediados de los años 60, hemos pasado  a 846.000 (cifra de 2012), lo que crea actualmente algunas fricciones, en esta época dura en el aspecto económico que estamos padeciendo. Y en Canarias, vivimos mas de dos millones de personas, 2.114.828, según Canarias7 (2015).  
           Pero quiero referirme a la década de mi historia. Aquí al turista inglés, le llamamos “choni”, al parecer todos se llaman” Johnny”. Al palestino que vendía tejido en fardos portados al hombro, le llamábamos el “jarandino” o “el árabe”. A los hindúes, dedicados al comercio en los bazares del puerto,  los ”indios” y todos ellos se integraban con mayor o menor intensidad  en  nuestra sociedad. 
         El que  sí tiene problemas ahora y siempre, es el español, por su hablar muy alto que molesta, con pronunciación llena de eses, ces y zetas;  que  presume de tener cortijo en su tierra al que llamamos despectivamente “godo”. 
No los tiene el español, trabajador, solidario que se integra y dulcifica su lenguaje al que llamamos cariñosamente, peninsular, por ejemplo, se dice: Miguelito, el peninsular. Es un título y  a ese sí le queremos.
         Ya tenemos los dos elementos de nuestra historia: el godo y el majorero. Y va la puesta en escena:
Entramos  juntos al bar, pedimos  nuestra botella a Vicente.               La está poniendo  sobre la mesa con los vasos. Antonio se gira molesto al oír a un godo que con su voz potente, no deja hablar ni oír a nadie. 
         Como siempre reprendiendo al personal porque, o no sabemos hablar o él lo sabe todo y de todo; de fútbol, de mujeres, de música….. ¡Menos de  trabajar, diría yo!  
       Antonio ya está calentito. Baja la cabeza y remira la botella, notando con sorpresa que tiene más líquido que ayer.  El nivel está por encima de la marca de uña. Piensa. ¡Y el tapón irrellenable! No puede reprimirse y con la voz potente  para acallar a todos,  le sale el canario que lleva dentro:
           -¡Vicente, mande a que bajen la voz,  por favor!
Y aprovechando el silencio, sentenció
          -¡Y pá que lo sepas pa toda la vida, te digo una cosa: es más dificil encontrar  a un majorero bobo que a un peninsular “gago”(3)!
En ese momento, sonó la campana de la iglesia y todos la oímos. 
 Saludos.........................
                                               ---o0o---


(1)    Majorero.- Originario de la isla canaria de Fuerteventura, también llamada Maxorata.
(2)    Tonga. (Tongada).-  Pila de cosas unas sobre otras.(En este caso, cajas de bebida)(3)    Gago, gaga.- adjetivo (América) tartamudo.




 

Carmelo "García Gancho"



Cuando Pancho -sí, yo- tenía de 15 a 18 años jugaba en los juveniles de la Unión Deportiva Las Palmas. Era un “zurdillo mal engarbiao(1)” No era malo, pero tampoco valiente y solo iba a las pelotas que ganaba. Tres días a la semana Carmelo García Gancho, el famoso boxeador,  entrenaba con nosotros en el Estadio Insular. Vivía también  en Schamann y a eso de las 6 y media de la mañana,  recogía en la puerta de mi casa al que les escribe y a un amigo, creo que familiar de él, de nombre Paquito Alfonso, para llevarnos en su Volvo antiguo al Estadio Insular,  por supuesto sin cobrarnos nada.  Recuerdo su esfuerzo enorme en  los entrenamientos, viniera o no el entrenador. Más tarde le vi trabajando en una empresa de seguridad y siempre me saludaba con ese sentido del humor que le caracteriza. Sus chistes, cortos graciosísimos y agudos.
Ahora y siempre ha sido un ejemplo de esfuerzo, canariedad  y bondad. En unas Fiestas del Pino, las del año 1964, habíamos  ido en romería caminando y tocando  el “pandero de chapas” instrumento típico de entonces y,  en llegando a Teror me lo encontré con su entonces novia, luego esposa  y  vino hasta mí a saludarme. Fue una alegría y me quedé henchido –¿hinchado, no es lo mismo? - de satisfacción  y orgulloso por el distingo. Era como un dios para la juventud. Pronto iba a pelear por el título de España con un boxeador muy famoso: Exuperancio “Fred“ Galiana  y toda la isla esperaba su victoria. Por cierto, que la consiguió y les muestro alguna página de periódico de entonces (ABC y La  Vanguardia Española) como prueba nº 1.. ¡Lenguaje del foro!
 Cuando le invitaban a tomar algo, lo rechazaba porque siempre se cuidó mucho y  no bebía alcohol. Además todo el mundo en la Gran Canaria de aquel tiempo estaba vigilando por si acaso. Por esos tiempos, teníamos un buen número de boxeadores canarios campeones de España: Carmelo García “Gancho”; Miguel Calderín Liria, "Kimbo" (3) ; Cesáreo Barrera, el Bombardero del Puerto; Kid Tano –conocido como “El sordomudo de Arenales”- y por Tenerife: Miguel Velázquez y Juan Albornoz "Sombrita", ente otros…. También destacaba por su elegancia y agitada vida: Lelo Suárez.
Carmelo García fue campeón de España en diez ocasiones y olímpico en Roma 1960. Seguidor de la Unión Deportiva, él mismo dice que después de pelear el sábado, no dejaba de ir al fútbol el domingo, aunque fuera con un ojo cerrado. Eran otros tiempos: los de los diablillos amarillos. En toda Canarias, vivían 650.000 personas, hoy más de 2,2 millones, por eso, es dificil conocernos todos como familia, como antes.
Me sumo a esa velada-homenaje que le preparan para el 18 del próximo mes de Septiembre en su barrio de siempre: Schamann.
Saludos..........
(1) Mal engarbiao= Falto total de garbo
(2) Garbo.  m.   Elegancia, desenvoltura al andar y moverse
(3) Aportación  a posteriori del amigo Ramírez e incorporado al escrito. Gracias......

Entrada infantil



Después de haber escrito ”El polizón del derby”, muchas personas ¡bueeeno, alguuunas! me han preguntado el resultado del partido en Tenerife. Perdió la Unión Deportiva Las Palmas por 2-0. También recordé que se necesitaron cuatro partidos para decidir la eliminatoria. Este último dato me hizo desconfiar de mi memoria.

-¡Pancho! ¿Cómo van a ser cuatro partidos?

Hoy las reglas son: En caso de empate en la eliminatoria a dos partidos, se decidirá a favor del equipo que haya marcado más goles fuera de casa. Si siguieran empatados, al término del segundo partido habría prórroga –dos tiempos de 15 minutos y si persistiera el empate, lanzamiento de penalties. ¡Como han cambiado las normas!

Me he puesto a buscar en algunos archivos para asegurarme de la certeza del dato y ofrecerles a Vds. con seguridad si fueron o no cuatro partidos. Este es el resultado de la búsqueda.
Copa del Generalísimo 1/16 Dieciseiavos de final
1er. Partido: Domingo 25/01/1965 Estadio Insular Las Palmas 2 Tenerife 0
2º . Partido: Domingo 16/05/1965 Heliodoro Rodguez. Tenerife 2 Las Palmas 0
Desempate
3er. Partido: Miércoles, 19/05/1965 Estadio Insular Las Palmas 0 Tenerife 0, tras prórroga.
4º. Partido: Jueves, 20/05/1965 Estadio Insular Las Palmas 1 Tenerife 0 (gol de Collar)
La Unión Deportiva pasó a 0ctavos de final. ¡Vaya rollo para el que no le guste el fútbol!

Como siempre me gusta contar alguna anécdota, la de hoy está relacionada con esa época y con el fútbol.
Mi amigo Paquito, era bajo, regordete, de piel blanca y desde la edad de catorce años lucía un bigote, de pelo muy fuerte, como una sombra negra. Llamaba la atención porque en las demás partes de la cara no tenía pelo alguno. Se lo afeitaba diariamente y además lo disimulaba con polvos de talco. También era de piernas muy fuertes y velludas. Este detalle tan exhaustivo, viene a cuento con el precio de la entrada al fútbol de las localidades que ahora nos interesan, eran
General: 35 pesetas General Infantil: 10 pesetas, como verán en la siguiente imagen.

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¿Saben que hacía Paquito cuando iba a comprar la entrada? Se ponía el dedo índice tapando el bigote y se remangaba los pantalones como si todavía llevara pantalón corto. Ponía 10 pesetas sobre el mostrador. El taquillero lo miraba y remiraba. Se echaba hacia atrás para poder ver por debajo de la taquilla. Al ver las piernas desnudas y con cara de extrañeza le vendía la entrada infantil.
¿Qué les parece la picardía? ¡Siempre estábamos -como hoy- a vueltas con la economía!

Día de excursión


Ayer Pancho fue con su pareja de excursión. Había quedado con ella a las nueve de la mañana. Como siempre ocurre, tuvo que esperar 40 minutos más, para que saliera de la casa. Seguro que se estaría probando una y otra prenda a ver como quedaba más guapa.
Habíamos quedado en ir a la cumbre a coger piñas de pino que, una vez pintadas de distintos colores, adornarían el árbol de Navidad. Paramos en Ayacata, para saludar a un amigo común: Juan Castro. Desde allí seguimos hasta la entrada del Roque Nublo. Aparcamos y provistos de las correspondientes botellitas de agua, empezamos la subida. Mi muchacha, muy interesada con la naturaleza, preguntaba el nombre de diferentes plantas : salvia blanca, jaras, etc. Al llegar a la altura del Fraile, paramos . Ella trepó hacia la cueva del alto y cuando bajó, una persona que pasó les tiró una foto. La mente de Pancho echó a volar recordando una situación similar – o un sueño- que le gustó recordar…. Pero esta vez no había botones de oro, una bella planta de flor amarilla que parece plástica.
Ya un poco cansados -¿porqué no decir extenuados?- llegamos a la llanura del Roque Nublo. Allí estaba, radiante, majestuoso, junto a su Rana. El día precioso, con el cielo totalmente azul y ese fresco característico que enfría la cara. Mi pareja dijo:
-¡Bueno, ya lo vimos, vámonos ya!
Le contesté :
-¡Si tu llegas hasta aquí y no tocas el Roque Nublo, te caerá la maldición del guanche!
- ¿Qué maldición?
-¡No se puede decir, porque si no, me cae a mí!
Seguimos caminando, nos hicimos muchísimas fotos, buscando encuadrar el Roque Nublo como si lo tuviéramos entre las manos, tal como se muestra. Caminamos hasta el Roque, lo tocamos y nos sentamos delante de él un buen rato admirando el paisaje, mientras ella tiraba fotografías. Al marcharnos, se alegró al descubrir el Teide sobre el mar de nubes en la lejanía.
La bajada estuvo ocupada con temas ecológicos, sobre cómo debemos cuidar de la naturaleza. Hizo una foto a un bejeque en flor que también les muestro.
La vuelta la hicimos por La Pasadilla y Pancho contaba el susto que pasó una vez cuando se quedó sin frenos en esa carretera. Que después paró en Ingenio para comprobar la avería y Lamariya no quiso ponerse en marcha. Que tuvo que llamar a Carlos, el padre de ella, para que resolviera el problema.
Pues, ya ven que sin querer se descubrió quien era mi chica. Es mi nieta: Paola, la más guapa, la que me tiene aburrido con su saxofón soprano.
El viaje terminó al llegar a casa, salió del coche corriendo y gritando:
-¡Fuimos al Roque Nublo y lo toqué para que no me maldijera el guanche!
-¿Qué guanche?
A lo que contestó:
-¡No sé, pero tampoco se puede decir! ¿verdad, abuelo?


P.D.:
Sé que le acaba de nacer un nietito a mi amigo A. Alba. En primer lugar las felicidades de rigor para sus padres y familia. Esta historia pretende mentalizarle que ya no es lo mismo. Que vaya preparándose para sacar a los nietos de excursión . ¡Ay, su babita!

A José María, un gallo fino


Hoy escuché un verso, titulado Recuerdos a un gallo fino recitado por Dacio Ferrera, cantante canario por el que siento admiración. Lo tengo situado como lo más auténtico de nuestro folklore, junto a Juanito Quintana, el Claca, en Gran Canaria o Manuel Navarro, nuestro Viejo Navarro, en Fuerteventura.
La letra del verso echó a volar mi mente que se posó en Telde, en un día de hace muchos años. Allí estaba acompañado de un amigo, José María Alvarez B. para mi, para mis adentros, una de las personas más socarronas que he conocido. Me está contando alguna de sus perrerías, relacionadas con su afición por los gallos y trata de como convenció a un amigo para que pusiera uno de sus gallos de pelea en el cercado de su casa del campo, al objeto de que el animal estuviera en contacto con la naturaleza. Para endulzarlo le dijo que cuando fuera el gallo a pelear, pondría en el cartel lo siguiente:


Gallo: Colorao
Propietario: Pepe María
Casteado por: nombre del amigo


El hombre accedió y parece ser que el gallo le destrozó el cercado, picoteando y escarbando todo lo que había plantado, especialmente verduras. Al día siguiente tuvo que ir, de urgencia, a buscarlo. Todavía creo que están pendientes las indemnizaciones.
Me llevó primero a ver un amigo que jugó al fútbol con Pancho y después a una gallera que estaba junto al barrio de San Francisco. Me quedé asombrado de la afición que existía, de los cuidados que se daban a los animales. En fin, de todo lo relacionado con los gallos de pelea. Tenía allí varios gallos de su propiedad. Intentó que me llevara uno a mi cercado y le dije:

-Pepe, si me lo llevo mañana comemos sopa de pollo de almuerzo. Así que tu sabrás...

Me dijo, dejándose ir pal pié con su cara de pícaro

-Entonces, mejor me quedo con él ¿verdad?

Les transcribo el verso


Tengo un gallo que en pelea
Le han dejado un ojo tuerto
De los que no se malean
Y habrá que sacarlo muerto

El viene de un gran castío
De una gallina sencilla
Tiene planta, mucho brío
No se va pá la guarida

Me gusta cuando los pechan
Y los ponen a correr
El que no es fuerte y se echa
Se lo tendrán que comer

Por eso quiero a ese pinto
Colorao o canabuey
Demostrando sus instintos
Y verlos “peliar” después

Y yo les digo señores
Que aunque seas un gallo tuerto
Cúrate de tus dolores
Y siente que no estás muerto

Ya viene un nuevo pollito
Que le gusta la pelea
Hay que buscarle un campito
Pá que crezcan sus espuelas



Casualidades de la vida, al llegar a Las Palmas me encontré con un amigo común, Pepe Arencibia.
Me cuenta, José María, que estás comiendo poco y eso no es bueno para la salud.
Esperando que lo leas, se me ocurrió escribirte este medio folio para traspasarte el verso que igual no conoces. Y ahora, una anécdota nuestra
¿Te acuerdas, Pepe, cuando me dijiste que yo era muy inteligente?

Mi respuesta fué cerrar la boca y apretar los dientes. Me preguntaste porqué hacía eso. Y te dije para que no se me caiga el queso, como en la fábula de la zorra y el cuervo.
¿Cuantas veces me lo has recordado?
Siempre has sido fuerte y has sabido enfrentarte a la vida con una sonrisa en tu cara.
¡Venga, otra demostración!


Un abrazo……….