Esta hoja no tiene más pretensiones que plasmar por escrito, para no olvidarme de aquellos momentos o situaciones que provocaron en mí una sonrisa, preferentemente historias relacionados con la socarronería del hombre o mujer del campo canario, o como decimos aquí, de los magos o maúros.

El salinero del Janubio




El otro día Pancho reparó en la letra de una seguidilla, sorprendiéndole su tema anticlerical y la forma tan sencilla de exponerlo. Después de rebobinar varias veces la canción hacia adelante y atrás logró anotar la letra. Decía así



1) Cuando Dios mande
Hemos de morir todos
Y al rico lo acompañan
Con la cruz grande.
-------------
2) No sé que indica
Que cuando muere un pobre
Que no sale la grande
Sino la chica
-------------
Nadie se extrañe
Y si es muy pobrecito
No ver una crucita
Que le acompañe
-------------
4) Porque yo he visto
Que para el pobrecito
No hay cruz de Cristo
------------
5) Grandes y chicos
A no ser que haya dioses
Que unos sean de los pobres
Y otros de ricos
------------
6) Más bien por chismo
Las cosas que he contado
Más bien por chismo
No es bueno que lo sepa
el señor obispo
---------
7) No eran mentiras
Pero si lo que he dicho
Fueran mentiras
Córtenme la cabeza
Y háganme tiras.



¡Qué exposición más clara, utilizando un lenguaje tan increíblemente sencillo! Por más veces que escuchó la canción no pudo entender una frase que decía algo así como: Más bien por ismo y por curiosidad entró en la red a ver si salía de dudas.
Al ratito ya tenía el nombre del autor y del libro. Vean los datos a continuación:

Coplas de Víctor Fernández
Autor:FERNÁNDEZ, Víctor
Descripción: Recopilación dirigida por Agustín de la Hoz de las coplas del poeta popular Víctor Fernández. Este autor, a pesar de carecer de una educación académica, fue un reconocido poeta. Fernández también trabajó en las salinas de Janubio y en sus poesías y coplas reflejaba muchos aspectos de la vida y el pensamiento de las clases populares de las islas. Agustín de la Hoz aporta una introducción con comentarios sobre la literatura de Víctor Fernández y la portada es del Ildefonso Aguilar.

ISBN:84-500-2384-X Año de publicación: 1977 Editorial: Cabildo de Lanzarote Ámbito: Municipal Lugar de publicación: Arrecife
...-o0o-...




Al no encontrar lo buscado se vió obligado a hacerse con el libro de Víctor Fernández, autor de la letra de la seguidilla, comprobando que el verso 6 no figura en el texto original y llegando a la conclusión que la palabra desconocida es: Más bien por chismo (de chisme o chismoso).
En la búsqueda tuvo conocimiento de algunas otras cosas, tales como que …

cada año se celebra en Las Breñas, Yaiza (Lanzarote), su lugar de nacimiento, el Festival de la Seguidilla Víctor Fernández Gopar, surgido en 1998 con la idea de dar cabida a una iniciativa que reactivara la figura del famoso poeta de Las Breñas a través de un espectáculo en el que se dieran cita amantes e investigadores del ámbito de la música popular.
Este lanzaroteño, de principios del siglo XX, cultivó con maestría el arte de los versos y dejó un importante legado de coplas y composiciones que, cada año, se recuperan en este homenaje. El Festival pretende así, rememorar el espíritu crítico y mordaz con el que Fernández Gopar analizaba la realidad de su época.
Sigue la reseña del acto celebrado el día 17 de Junio de 2011 en que se celebró su XIV edición

La XIV edición del Festival de la Seguidilla Víctor Fernández Gopar se celebró el pasado viernes, 17 de junio, en Las Breñas, enmarcado en el programa de actos de las fiestas en honor a San Luis Gonzaga, que se están desarrollando estos días en el pueblo sureño.

El popular y genial músico lanzaroteño Benito Cabrera fue el conductor de un evento que contó con una buena representación del folklore tradicional local, representado en las figuras de la Parranda Janubio y la Agrupación Folklórica Rubicón; y con el grupo tinerfeño Terekitetap, formación multidisciplinar que presentó sobre el escenario su novedosa oferta musical, en la que fusiona la música tradicional canaria, el folk y la danza. Texto y foto tomado de la red

Alargando la búsqueda conoció algunas otras cosas que igualmente quiere trasladarles a ustedes. Allá van estos versos

Si hay quien saber quiere
mi residencia,
Yaiza de Lanzarote(1)
Pago de Breñas(2)
Al servicio de don Pedro Cerdeña(3)


Trabajando en salinas
pero descansa
mi alma en la conciencia
y en la esperanza

Si alguien por conocerme
Tuviere empeño
Preguntar por un viejo
Feo y pequeño



1) Pueblo del Sur, con Ayuntamiento, a 22 km. de Arrecife
2) Aldea del término de Yaiza

3) Don Pedro Cerdeña Armas, de grata memoria en San Bartolomé, y accionista principal de las salinas “La Sociedad” (1895), instaladas en Janubio (Yaiza-Lanzarote)

Las Salinas de Janubio se sitúan en el Sur-Oeste de la isla, cerca del pueblo de Yaiza en la carretera que lleva a Playa Blanca. Son las salinas más extensas que hay en Lanzarote y en todo el archipiélago canario en general, por esta razón fueron declaradas espacio natural protegido. 

En sus orígenes las salinas eran una laguna natural que, a lo largo del tiempo, se fue cerrando por materiales volcánicos emitidos por los volcanes del Parque de Timanfaya. En la actualidad es un lago de una circunferencia de más de 1000m y de una profundidad media de 3m.

A los principios del siglo XX el salinero Víctor Fernández creó la complicada estructura de las salinas. A partir de entonces se comenzó a producir sal para satisfacer las necesidades de sal de la isla, especialmente las de la pesquería insular.

Asimismo conoció algunos artículos que le parecieron interesantes sobre el personaje. Al término de los mismos se cita el nombre de los autores. Ambos han sido tomados de la página: http://www.bienmesabe.org/



1.-Seguidillas de Lanzarote Las Seguidillas son uno de los géneros que más variantes ofrece en Canarias, con prácticamente una versión por isla e incluso, en casos como Gran Canaria o Tenerife, con varios tipos de Seguidillas en una misma isla. Las Seguidillas de Lanzarote no son ajenas a las características propias del folclore de esa isla, generalmente cargado de energía, de fuerza, de gran viveza y frescura. La introducción la protagonizan las cuerdas (mandolinas, bandurrias y laúdes), momento a partir del cual el protagonismo recae por completo en los solistas. Éstos van enlazando sus coplas, generalmente comenzando con el último verso del solista anterior, aunque el estilo propio de cada solista hace que no pueda establecerse una norma general al respecto.
En la vertiente poética merece mención especial, sin duda, Víctor Fernández Gopar, 'El salinero'. Nacido a mediados de 1844 en Yaiza, dedicó toda su vida a las salinas de aquellas tierras, estudiando lo justo para poder leer y escribir. Las coplas de Víctor Fernández recogieron el paisaje humano de Lanzarote en una modesta libreta de rayas, tesoro único con el que transmite hasta nuestros días un haz de versos que son lo que son, sólo pulso y voz del pueblo, pero también una gran lección poética de moral y amor' (Agustín de la Hoz). La obra de Víctor Fernández fue reconocida por los Sabandeños en 1977 en su disco 'Las Seguidillas del Salinero', mientras que hoy día se celebra en su Yaiza natal el Festival de Seguidillas 'Víctor Fernández Gopar'. Asimismo, el Concurso de Seguidillas con su nombre contribuye a mantener viva su obra y a alimentar la creatividad y tradición de las seguidillas en toda Canarias. Samuel Pérez y Francisco Machín


2.- Víctor Fernández Gopar, El Salinero. Cultor de la palabra con una particular forma de expresarse, naciendo en 1844, en una familia noble y sencilla soportando como todas las de aquellos lugares una pobreza tremenda. Poeta de firmeza y sentencia de andar justo y seguro, con la capacidad de ordenar la palabra entre los tajos y los cocederos o en el regreso a su entorno de las Breñas.
Construía con su pensamiento los versos adecuados para comunicarse, tenía una intuición superior, en su comunicación en verso, aunque destacó en el esquema literario de las seguirillas o seguidillas. Como capataz de las Salinas del Janubio repartía con una dignidad sin precedentes el trabajo a los jornaleros equilibrando el que todos pudieran trabajar.
Su valor está presente en toda su obra que recopilara Agustín de la Hoz. Como referencia de humanidad, Víctor quiso despedirse antes de morir, y lo hizo en vida con sus allegados, y cuando se despidió del dueño de las salinas le cantó.



Adiós don Pedro Cerdeña,
caballero afortunado,
adiós, y tenga cuidado
con los pobres de las Breñas.


Quiso cuidar y defender a los pobres hasta después de muerto. ¡Quién da más!
O estas seguidillas de las ciento que creara:


Los que viven pensando
pasan por buenos,
pero están engañando
al que sabe menos.

Los que trabajan menos
mejor se pagan;
será porque son buenos,
pero empalagan.

Yo de eso no sé nada,
pero discurro
que la carga pesada
la lleva el burro.

Ahora en el correo
vino un escrito,
que la carne y el vino
paguen poquito.

También dicen que vino
en los boletines,
que se pague el consumo
por los pejines.



Pedro Manuel Grimón González

__________________________________________


También conoció que don Antonio Corujo Tejera "ha representado en más de doscientas ocasiones las coplas de Víctor Fernández Gopar por toda la geografía insular del archipiélago canario en diferentes eventos y celebraciones populares, en distintos escenarios, colegios, institutos, universidades, entre otros. Haciendo de esta labor una genuina actividad didáctica. En la actualidad ha terminado su trabajo discográfico “EL SALINERO” basado en la obra del poeta Lanzaroteño. Antonio Corujo, lleva residiendo en el barrio de Titerroy más de medio siglo y es representante de nuestras costumbres y tradiciones como las lleva y abandera. Nacido un 23 de Agosto de 1933 en el municipio de San Bartolomé de Lanzarote, en el seno de una familia de reconocidos cantadores y bailadores. De todos ellos recibió toda la tradición y el alma de las diferentes manifestaciones del folclore de Lanzarote"


Finalizando, les diré que falleció don Víctor Fernández, el 23 de Febrero de 1920, a los ochenta años de edad.(1) (Agustín de la Hoz).
...-o0o-...

(1)En contradicción con lo manifestado por el mismo autor en el prólogo del libro (pág. 11), donde se cita: "Nació en la ciudad del Rubicón, día 15 de Julio de 1844". Tendría a su muerte, por tanto, 76 años de edad. Salvo error y que la fecha de nacimiento fuera 1840.
--------

Espero que estos apuntes despierten en alguno de Vds. el deseo de conocer con mayor profundidad sus versos. Son, en verdad, una delicia, especialmente al ser paridos en una época oscura de nuestra historia, tan distinta de la actual. Me viene al pensamiento que autores como nuestro sallinero tenían que haber sido enseñados en los colegios y transmitirnos a edad temprana la vida y los valores ejemplares de personas dotadas de esta inteligencia natural, tan humanas y sencillas, como don Víctor Fernández Gopar.


Saludos y mi agradecimiento a Don A. Félix Martín Hormiga, de Lanzarote, por sus facilidades.

Paquita Hernández, la del Valle

Esta mañana Pancho fue a tomar café a casa de Paquita Hernández, en El Valle. Cuando llegó estaba acompañada de sus hermanas Margarita y Luisa, desgranando judías en el patio. Se sentó a ayudar y despacito, despacito... obtuvieron unos cuantos kilitos de grano.


Mientras saboreaban el rico café que hace Paquita, la conversación giró sobre la afición al teatro en los tiempos de su juventud y la importancia de un personaje que vivió frente a su casa: Francisquito Ravelo, alma mater de ese amor a la escena que aún hoy perdura en el casco antiguo de Santa Lucía. Corrían los años de 1942 o 1943, Paquita -nacida el 26 de Junio de 1931-, tenía entonces once o doce años y ensayaba su obra aprendida de memoria, mientras que el Sr. Ravelo que era muy perfeccionista, corregía continuamente sus gestos en la interpretación de una poesía.


Le pregunté si recordaba algo de la misma y para mi sorpresa se arrancó con la letra de un poema lírico, de tono elevado y profusamente lleno de palabras cultas. Le pedí que se detuviera para grabarla y así lo hizo. Les ofrezco aquí la grabación que duró más de dos minutos y así comprenderán mi admiración y sorpresa. ¿Quién iba a sospechar que ese extenso poema estuviese guardado en su cabeza más de 68 años? ¡Fuerte memoria, Paquita!
Durante la tarde a Pancho le picó la curiosidad y estuvo buscando a quien pertenecía el poema que resultó ser:



Oda a las glorias de don Juan de Austria, de Tomás Morales, publicado por primera vez en la Revista parisina Mundial Magazine, bajo la dirección de Rubén Darío, en el mes de Julio de 1914. Al término del escrito les ofrezco la citada Oda, por si es de su interés.


Si miran la foto que tienen a su derecha, pueden ver a Paquita en el cartel de la Romería de Los Labradores del año 2009. Por cierto, es la señora de la izquierda de la imagen, la que lleva el jabón en la mano izquierda. Es tradición en Santa Lucía de Tirajana que a las personas que aparecen en el citado cartel, se les haga un homenaje en las fiestas de ese año, concretamente en el Día del Mayor, entregándoseles un cartel bellamente enmarcado como recuerdo.


En ese acto, ambas señoras estaban muy guapas, perfectamente arregladas para la ocasión. Como se dice por aquí, de peluquería. Cuando Paquita iba a bajar del escenario por una pequeña escalera, Pancho le extendió su mano para ayudarla a bajar y, al oído, le dijo que estaba muy guapa con su peinado. Estalló en risas que continuaron hasta que tomó asiento en la primera fila. Enseguida, las señoras le preguntaban: ¿Qué fue lo que le dijo, Paquita? Ella dijo que nada. ¿Se dan ustedes cuenta de lo curiosos y noveleros que somos?
Nuestro personaje de hoy tiene una calidad humana ejemplar, con su eterna y bondadosa sonrisa, siempre dispuesta a ayudar a todo el que la necesite. Es el eje central y punto de reunión de una gran familia, compuesta de hermanas, sobrinos/as, sobrinos-nietos, etc.etc. Cuando las tardes y las noches están buenas, la vecindad se reúne frente a su puerta, para echar unas manitas a la lotería, alumbradas por un foco que hace años le puso el Ayuntamiento y que tiene en su portal el interruptor de puesta en marcha y apagado.
Como dice la frase propagandística, referida a otro lugar:


¡El Valle, que gusto vivir allí!
Saludos...........
___________________________o0o___________________________

A continuación la obra señalada. La pueden encontrar en las páginas 28 a 31 del siguiente link :www.tomasmorales.com




Oda a las glorias de don Juan de Austria



Tal fue el resumen que como ejemplo de altas jornadas
Se dio a los hombres como recuerdo de tus conquistas
Y así tres razas para tu empeño coaligadas
Te saludaron con las palabras evangelistas

Por vanagloria del magno triunfo imperecedero,
Marte y Neptuno se congraciaron en tu aventura
Mano de Numen fue la que entonces filó tu acero
Y esmaltó en oro los hipocampos de tu armadura….

Sol de Corinto! Tus resplandores su frente ornaron;
La isla Trinacria viera el ilustre vuelo aquilino,
Cuando a tu mando trescientas gavias se desplegaron
Oscureciendo la azul llanura del Mar Latino….

En marcha! Y Lentos, cabeceando, pasan flotantes
Nobles escudos, doradas proas, recias amuras,
Bajo un revuelo de gallardetes altisonantes,
Suntuoso ornato de las soberbias arboladuras….

¡Son las de Roma! Sus vigorosas leyes severas
Al sol pregonan los victoriosos Fastos Papales;
Bordadas llevan en el jacinto de las banderas
La Tiara Augusta sobre las Llaves Pontificales….

Son las Duxarias! En sus carenas de ébano y plata
Las venecianas pompas cimentan su gloria pública;
El aire signan con su orgulloso triunfo escarlata
Los oriflamas galardonados de la República…

¡Son las del César!… Mástiles llenos de gonfalones
Donde Felipe grabó la empresa de maravillas;
Cabe al severo color morado de los pendones,
El columnario…”Plus Ultra” emblema de las Castillas…

Para tres flotas, tres capitanes; y a su gobierno
Marco Colonna, de quien las famas guardan memoria;
El Marqués bravo, de los Bazanes orgullo eterno
Y el Condotiero, terror de mares, Andrea Doria….

Y en la alta nao que a todas vence por su apariencia,
Y el estandarte de la ..”Gran Liga” tremola ufana;
Tu, que al donarle la aristocracia de tu presencia
Sólo por eso, nombrada fuera

Llegó la noche; tu alma, abarcando futuras huellas,
Glorias soñaba sobre el alcázar, donde arrogante
Vió tu silueta la muchedumbre de las estrellas,
Tal vez prendada de la belleza del Almirante…

Ellas sirvieron de laminares a tu fortuna;
Mientras, solemne, la Vía Láctea de blancos velos
Era la estela de un gran navío; del que la luna,
Ancora rota—fue abandonada sobre los cielos….

Y en la alta noche, cuando en el sueño todo callaba,
Único digno de ser consorte de tus acciones,
Otro soldado, que era poeta, también dejaba
Viajar su ensueño por las doradas constelaciones…

Amanecía: Tras el misterio de las neblinas,
Se vió, a lo lejos, la poderosa flota sultana,
Como un enjambre de procelosas aves marinas,
Partiendo en plata la raya de oro de la mañana…

Son las Turquescas!... Bajo la libre racha sonora,
Sus recias quillas la mar dividen de orgullo plenas;
Son como alfanjes, resplandecientes bajo la aurora
Las Medias-Lunas en el remate de las entenas….

Se acercan: Fieras para el combate se alzan las manos
¡La Alta Epopeya dará al triunfante palma completa!
Santiago el Grande guía la rabia de los Cristianos,
Y en el coraje del Otomano lucha el Profeta….

Y frente a frente, para el supremo trance violento,
La artillería retumbó torva su voz salvaje;
Y el mar fue sangre, y el cielo incendio, y horror el viento
Que unió las jarcias, para la furia del abordaje….

Y en el momento de más fiereza de la jornada
-Florón Invicto, solo guardado para tus glorias –
Las enemigas naves se hundieron bajo tu espada,
Que era, en tu mano, la del Arcángel de las Victorias…

Don Juan de Austria! Sol de Caudillos… Hispania avara
De ti recibe su más sonora pompa guerrera:
Tu heroico nombre, cuya grandeza Carlos legara,
Para decoro de la alta popa de una Galera….

¡Loa al marino, que el vario triunfo domó a su antojo,
Y dio a su Tiempo, como trofeos de gallardía,
La Ínclita Fuerza, que hasta los astros llevó su arrojo,
Y el Eminente Laurel, que informa su valentía!...

¡Yo al Mar invoco, para estas honras a sus derechos;
de aquel Imperio que hoy se derrumba,
Un Ditirambo pone mi alma sobre sus Hechos,
Y un Estandarte Negro mi mano sobre tu Tumba!...





Tomás Morales.

El paso de la cumbre

La historia que les narro hoy tiene -para mi entender- mucho sentimiento. Me la contó el hijo del protagonista hoy mismo. Estábamos sentados, huyendo del sol de mediodía, debajo de un olivo grande. Por cierto, ahora -finales de mayo- los olivos están perdiendo la flor y las aceitunas están del tamaño de un garbanzo. Como me he apartado de la historia, la continuaré diciendo que el relato empezó de esta manera


Tenía que ser por los años 1934 o 35. Nosotros vivíamos en Ayagaures, éramos en total catorce de familia: mi padre, mi madre y doce hermanos, contándome a mí.

Mi padre había salido para la cumbre acompañado de un vecino. Llevaban dos mulas cargadas de pimientas que pensaban cambiar en Cueva Grande por papas de semilla. El tiempo de invierno era tan malo que la gente les decía que esperaran y no se atrevieran a pasar la cumbre con ese tiempo. Pero ellos siguieron adelante

Pasado el Camino de La Plata, dentro de los Llanos de La Pez, mi padre se fué encontrando mal. El vecino le dijo que si paraba para refugiarnos en algún sitio. Él le contestó que tenía mucho frío, pero que siguiera a ver si llegábamos pronto. Mi padre era hombre de pocas palabras, agachó la cabeza para protegerse del frío y siguió adelante. Como estaría el hombre de grave que la bestia se paró y él siguió con la cabeza caída sobre el pecho, encima de la mula. El vecino cargó con él sobre la(s) espalda(s) y se acercó a la única casa que había en aquel lejío, donde le dieron leche caliente. ¡Pero, mi padre ya estaba muerto! ¡Quizás, si en vez de cargar con él, lo hubiera puesto a caminar, igual se habría salvado! ¡Pero, estaba de Dios....!

Y continuó

De allí, lo llevaron a San Mateo y lo enterraron. La mula y las pimientas servirían de pago del entierro. El tiempo seguía tan malo que el vecino tardó ocho días en poder pasar la cumbre y darle la mala noticia a mi madre. ¡Mi padre salió a buscar el sustento y se quedó enterrado en la Vega de San Mateo! ¡Y ocho días sin poder darnos la noticia de que éramos huérfanos! ¡Para colmo de males, a los cinco meses de morir mi padre, nos echaron a todos de la casa en que vivíamos porque no pudimos pagar un préstamo de 500 pesetas! ¡Una cosa igual a lo que hoy es una hipoteca!

De Ayagaures, nos tuvimos que venir a casa de mis abuelos....

No sigo más con el relato. Solo una reflexión. ¡Qué fatigas tenía que pasar la gente para encontrar el sustento! ¡Como era el clima en esa época que un hombre moría congelado en la cumbre! ¡Como eran las comunicaciones!

¿Entenderá este suceso real nuestra juventud? ¿Será capaz de transportarse empáticamente a ese tiempo y sentir las dificultades de supervivencia de ese momento de nuestra historia?
Saludos.

Rosendo, el de La Montaña


A Pancho le gusta jugar a la zanga, como todos ustedes saben. Cuando tiene algo de tiempo se acerca al lugar de reunión para echar unas partidas. Es la gasolinera de Rosiana, en Santa Lucía de Tirajana, justo en el linde con San Bartolomé. Cuando no hay juego, charla con gente mayor y entre ellos hay uno que tiene una buena memoria y le gusta recordar cosas de antes.


Se llama Félix Rosendo Sánchez Santana, pero se le conoce como Rosendo. Vive en La Montaña, en el término municipal de San Bartolomé de Tirajana. Nació el 30 /8/1932, es decir cuando llegue Agosto, cumplirá 79 años, aunque aparenta muchos menos, según pueden ustedes comprobar en la fotografía.


Ayer tarde hablábamos de canciones y de las taifas de su juventud. Otro parroquiano de su misma edad decía que Rosendo cantaba muy bien. Les pregunté por los instrumentos que se tocaban entonces y me dijeron que guitarra, laúd y a veces, una flauta de caña o un violín. Le dije que si recordaba alguna letra y me recitó las que ahora siguen (tienen como mínimo sesenta años) y se cantaban al ritmo de isa.
Ahí van


Anoche soñé, bien mío
miles y más boberías
que mi contrario era sastre
y con los cuernos cosía
-----------o0o-------------
Aunque transcurran los años
Siempre me estoy recordando
Aquel que pintó la mona
Un día en el campo arando
-----------o0o-------------
Si fuera a pensar las cosas
De dolor me hubiera muerto
Pero me ayuda a vivir
Mi poco conocimiento
-------------o0o------------
Ay de mi como perdí
La rosa, siendo ella mía
Hoy la veo en otros brazos
Marchita y descolorida
-------------o0o------------
Llevo un jardín en mis brazos
Malva, rosa y aceitiva (*)
Un ramo de siempreviva
En flor de seda hecha un lazo
-------------o0o------------
Si por dávila(**) me quieres
Yo seré tu fiel amante
Pero siento que me olvides
Cuando no tenga que darte
-------------o0o------------


Como verán Rosendo es una biblioteca andante, les prometo recoger sus historias e irlas publicando en este medio.
Saludos

---------------------------------o0o---------------------------------


(*) Al parecer, una flor de montaña. No encuentro ningún dato en la red
(**) Posiblemente:
dádiva

El tocadiscos del miedo

En las entradas anteriores he escrito sobre batatas –mentiras- en el ámbito rural, hoy voy a regalarles esta historia que pone fin a la serie.
Está cayendo la tarde, Gregorito acompañado de su hijo pequeño Lelo –de 12 años- están terminando de regar en el Ingenio. Todavía les queda un pedazo en la loma. El padre dice
- ¡Lelillo, abre el agua la loma y regas el millo antes que se haga de noche. Yo me voy pá la casa!
- ¡Padre, deje el millo pá la próxima regada que él aguanta. No se da cuenta que ya no se ve nada, hombre , y yo tengo miedo!
-¡Vaya usted y lo riega, carajo, pá que se le quite el miedo! ¡Usted cree que todavía hay brujas, o qué!
Lelo abre el macho y se dirige acompañando al agua hacia la loma. Asustado, oye ruidos por todas partes. Armándose de valor se pone a cantar para así no oir nada.
Pero un ruido supera a los demás retumbando
-¡Uuuhhhh, Uuuhhhh!
Lelo empieza a temblar. El ruido ahora baja, luego sube, pero él lo oye perfectamente mientras canta a grito pelado. Lelo pasa del susto al temor, de este al temblor y aterrado huye despavorido soltando atrás la azada, dejando el agua suelta.
Llega a la casa, allí están sus padres y no dice nada. Se lava un pizco y se acuesta sin comer, no sin aguantar a su madre repitiéndole que no se acostara sin cenar.
El padre, le contestaba
-¡Deja al chico que está cansado de tanto regar!

Al día siguiente, el padre lo levanta gritando:

-Lelo, ¿qué desastre hiciste en la loma? ¡Dejaste el agua suelta sin cambiarla pá los surcos!
El niño contó al padre lo que pasó y para quitarle el miedo éste decidió que fueran para la loma.
Y aquí viene el final increíble e imaginativo de la historia.
Cuando llegan juntos al lugar, Gregorito ve un trozo de disco de vinilo en el suelo. Al lado una pita, planta propia de los linderos de los cercados y sobre la marcha en su cabeza encuentra la solución
-¡Lelillo, mira lo que fue! ¡El viento movía la punta de la pita y rozaba el disco de música, hombre! ¡Ese era el ruido que usted oía! ¿No le dije a usted que las brujas no existen?

Saludos a todos y mi agradecimiento a Juanfra, del Ingenio

Batata del gallo

Siguiendo con las batatas, ahí va una de Angelito contando lo que le pasó un día con un gallo.
Iba yo con mi gallo bajo el brazo, con sus patitas amarradas cuando me encontré a Javier.
-¡Te doy 100 euros por el gallo, pero me lo tienes que matar tu!
-¡Eso está hecho!
Lo cogí por el cuello y lo sangolotié (1) dándole vueltas hasta que creí que estaba muerto. El animal aleteaba todavía.
-¡Ahí lo tiene, suelte los 100 euros!
-¡Primero, le corta usted la cabeza, para que yo sepa que está bien muerto!
Angelito puso el gallo sobre el mostrador y de un tajo le cortó la cabeza.
-¡Aquí tiene usted la cabeza, afloje la pasta!
-¡Si no me lo desplumas, no lo quiero!
-¡Ay, me cago en la madre que a mi me parió!
Cogió el cuerpo del gallo con una mano, con la otra le puso la cabeza sobre el cuello, colocándosela bien, con un rollo de cinta siva(2) la pegó, dándole varias vueltas. Al terminar le abrió el pico soplando fuertemente.
Lo gracioso fué el final.
Al hacerle la respiración artificial, el gallo se convulsionó tosiendo y lanzando un hermoso y bien afinado kikirikí.
Angelito terminó su trato de esta manera:
-¡Siga su camino y váyase al c.ño de su madre que a usted no le vendo mi gallo, carajo!
-------------------------



1.-de zangolotear
tr. col. Mover continua y violentamente una cosa.
2.-cinta siva. Cinta adhesiva

¿Batatas o boniatos?


A Javier, el de Maximino y Angelito, el del Ingenio, les gusta contar “batatas”. Una batata es una mentira exagerada. Pero, una mentira es un pecado venial y por un pecado de este calibre no se va al infierno. Lo malo es que se las creen ellos mismos y no están dispuestos a quedar uno debajo del otro a la hora de presumir. Anoche se contaron unas cuantas. En las primeras ambos se las daban de hombres ricos, empresarios, presumiendo delante de nosotros, los sufridores de sus relatos. Luego pasaron a la agricultura.
Estábamos viendo un partido de fútbol, por la televisión y al terminar, Javier salió pá(ra) la calle y, sin que nadie oyera sonar su teléfono móvil, lo subió a la oreja, gritando y manoteando.

Cortó el teléfono –si es que estaba encendido- y entrando en el bar, dijo: Me cago en diez, arreglen las copas que me voy deprisa pá Las Palmas. Tengo que despedir a cuatro trabajadores y me cuestan dos millones de pesetas cada uno.

El dato cierto - les aseguro- es que no es empresario ni nada. Está en el paro, hace bastante tiempo.

Le contestó sobre la marcha Angelito:
¿Se acuerdan el otro día cuando no me pude quedar jugando a la baraja porque tenía que marcharme a un convite? Uno está obligado y a veces se tiene que gastar un dinero para no quedar como un “jediondo”. ¿Saben cuánto me costó aquello?

Fueron 150 kilos de carne de cabra y se incluía bebida de todo tipo. Lo contraté por 6000 euros. Yo, por mi cuenta, y fuera de presupuesto, llevé 10 kilos de langostinos tigre a la gabardina, de este tamaño.
Y señalaba el tamaño con el largo de su mano, de la punta del dedo meñique a la del dedo pulgar. A esta medida, aquí se dice: de una cuarta.
Y el remate final de la batata
Terminó la fiesta y cuando fui a pagar. ¿Qué se debe, caballero? Me dice: Se han pasado un poquito, don Angel. Son 6870 euros.
¡Le di 7000 y le largué 3000 euros de propina. ¿Qué se iba a creer?
Todo el mundo dice que Angelito nunca ha visto 1000 euros juntos.

Pasaron a hablar de agricultura, concretamente de las papas que habían cogido esta semana. Primero: que si dieron seis sacos por saco de semilla. Se dice, seis por uno. El otro que diez sacos. Remató Angelito:
-¡Mire, señor. Cogí 3000 kilos, los cargué en el coche y se los vendí al del supermercado, a euro el kilo!¡ Vaya y pregunte!
La compaña inquirió

-¿Y cuantos viajes diste, Angelito?
-¡Un viaje solo. Usted no sabe lo valiente que es este coche!

Teniendo en cuenta el tamaño del cochecito. Que es un coche de estos pequeños -de licencia, como el de la figura que se muestra más arriba- que no necesitan carnet para conducirlos y que el peso máximo señalado es de trescientos kilos. Parece una exageración. Pues no, señor. En ese vehículo se cargaron tres mil kilos de papas en un solo viaje.


Para que Vds. se hagan una idea, tendrían que caber 120 sacos de 25 kilos para llevar 3000 kilos. Cuando yo me vine todavía seguían discutiendo, si cabían o no.
Prometo contarles alguna más. Pero lo bueno de verdad, es estar escuchándoles.
Saludos.

Mi taño

Colección hecha por canario del campo
En los dos últimos meses Pancho ha estado asistiendo a un curso de cestería con fibras vegetales, impartido por el maestro Juan Ramírez, el conocido y laureado artesano de Santa Lucía de Tirajana. No es la primera vez que se sienta con el maestro a charlar, mientras hacen cestas o figuras de barro, cuestión ésta en la que es también un consumado maestro. Don Juan es un gran conversador y está dotado de una formidable memoria. Muchas veces es fuente de mis historias.
Tanto en su taller como en otros cursos que se han organizado, nuestro Pancho ha hecho sus pinitos, confeccionando alguna de estas “artesanías”, cuyo único y verdadero valor está en que han sido realizadas totalmente con sus manos.
En el año de 1999, con la colaboración de Aider Gran Canaria y con la aportación de fondos pertenecientes a la Iniciativa Comunitaria Leader II se grabó una película, denominada: Taños y Balayos, donde se muestra el proceso completo desde la obtención de las fibras vegetales, secado, preparación y confección de estos hermosos elementos de nuestra tradición.
El nombre de taños y balayos se pierde en la noche de los tiempos y solo les encuentro en Gran Canaria. Buscando el origen de la palabra balayo, existe una palabra cercana en el diccionario de la Real Academia Española, es balay (1) de uso en América y que procede del portugués balaio. El término que más se acerca en español es bálago (2), que significa paja de centeno.
En cuanto a la palabra taño (3), ninguna acepción se corresponde con el objeto que hoy mostramos.
La función tanto del balayo como del taño era guardar el grano, especialmente millo, evitando humedades y la acción de los roedores.
Casualmente este taño que acabo de terminar, cuyo proceso rápido de confección verán a continuación en una serie larga de fotos, está hecho sólo con paja de centeno y tomiza (4) -en Canarias, tomisa- de palma blanca. Vean las fotos desde el nacimiento hasta su final.




Espero que les haya gustado.
___________________________________

(1)balay.
(Del port. balaio, retama, escoba).
1. m.
Am. Cesta de mimbre o de carrizo.
2. m. Col. y Cuba. Cedazo formado por un aro de bejuco grueso en el que se asegura un tejido de tiras de hoja de palma, usado para cerner harinas de maíz, de trigo, etc.

(2)bálago.
(Quizá del celta hisp. *bálago- o *bálaco-).
1. m. Paja larga de los cereales después de quitarle el grano.
2. m. Paja trillada.

(3) taño.
(Etim. disc.).
1. m.
casca (‖ corteza de ciertos árboles).
(De cascar).
1. f. Hollejo de la uva después de pisada y exprimida.
2. f. Corteza de ciertos árboles, que se usa para curtir las pieles y teñir artes y aparejos de pesca.

(4)Tomisa.
La palabra tomisa no está registrada en el Diccionario. Las que se muestran a continuación tienen una escritura cercana.
tomiza
· (Del lat. thomix, -īcis, y este del gr. θῶμιξ).
· 1. f. Cuerda o soguilla de esparto.

Del diccionario de la Real Academia Española

¡No fumo más nunca!



Bienvenido es una persona mayor, jubilada hace lo menos diez años. Por tanto, tiene alrededor de 75 abriles. Socarrón, simpático, anecdótico y ser muy buena gente, son sus virtudes. Su mayor defecto: es un fumador irredento. Varias veces le he comentado que el tabaco le va a quitar la vida. Que esa asfixia es un peligro. Que un día se le van a cerrar los bronquios. Su contestación siempre la misma


-¡Si fumando estoy así de gordo, como lo deje me pongo como una ballena!


El otro día se levantó asfixiado. Yo creo que también por eso del polen de las plantas. Tan malito se puso que tuvieron que llevarlo en ambulancia al Hospital Dr. Negrín.


Las personas mayores sienten un miedo tremendo a que los lleven al hospital. Se creen que no van a volver. Una vez hablamos de eso y me dijo


-¡Pancho, cuando uno se lo llevan Las Palmas es que el médico de aquí ni el de Arucas pueden hacer nada! ¡Así que la cosa está jodida!


Sigamos con Bienvenido. Acaba de llegar al Hospital asustado por la sirena de la ambulancia y lo entran sobre la camilla al Servicio de Urgencias. Inmediatamente llegan el médico y los enfermeros, éstos portan una carretilla con dos botellas de oxígeno, una grande y otra pequeña. El médico ordena que le conecten la botella grande y es entonces cuando a Bienvenido le sale el niño chico que aún lleva dentro.


-¡No me pongan eso! ¡Lo juro por Dios que no fumo más nunca! ¡Llévenme Firgas!

Clemente, el de la cumbre


Hace unos días, estaba viendo jugar a la zanga. En un momento de la jugada, alguien dijo en voz alta. ¡Clemente, el de la cumbre siempre decía: Arrastre de arriba, carajo!

He estado preguntando a varias personas que le conocieron y el resultado se lo ofrezco a continuación.

Era un personaje hosco, poco hablador. Un poco menos de lo necesario. De baja estatura, tenía los dientes un poco anchos y largos, lo que hacía que no pronunciara muy bien las palabras. Me llegaron algunas anécdotas de este hombre al que no conocí.

Un día entró en un bar de Telde, pidió unas copas de ron y unas tapas. Al término, pidió la cuenta. Se la dieron. Dieciocho pesetas. Sacó la cartera, la revisó al revés y al derecho y dándole un golpe contra el suelo, exclamó:
- ¡Ah, cartera del diablo! ¡No tienes un puto duro!
Como era conocido del dueño, la cuenta quedó para otro momento.
…………………. O………………………

Otro día, mejor otra noche, acompañado de su mujer pasó delante de un bar en su pueblo. Clemente tiraba para entrar y la parienta también, pero en sentido contrario para no dejarle echarse su copita. Al final entró y uno de los vecinos le dijo socarrón:
-¿Te casaste, Clemente?
A lo que contestó de forma seca, contundente y atropellada
-¡Usted también se casó!
….……………..O……………………..

En otra ocasión, le prestó su burra a Genaro para trabajar en el campo allá por la zona de Trejo. Con tal mala suerte, que empujando para atrás, el animal se le desriscó, matándose. El hombre fue a disculparse y la cosa quedó en todo sea por Dios. Al poco tiempo, los graciosos que en ningún lugar faltan, hicieron correr la noticia de que Genaro había vendido la burra y que la vieron por el Carrizal de Ingenio. Clemente fue a Trejo, preguntó donde se había enterrado la burra. Cogió un sacho y exhumó el cadáver. Terminada la verificación, dijo:
- ¡Usted perdone, Genaro!

Y la última por hoy.
Llegó a una tienda-bar montado en su burra. La calle inclinada, la puerta del establecimiento más alta de lo normal y para corregir el fallo y aprovechar algo el dominio público, se había puesto una pequeña escalera de mampostería y de camino una terracita pequeña, donde el personal se sentaba al sol. En la misma había un banco de madera, pequeño para una sola persona. Clemente amarró la burra al banco y entró en la tienda. Después de los saludos de rigor, el Secretario del Juzgado –otro coñón- le dijo al policía local en broma:
-¡Tenga las llaves del cuartelillo y llévese a este hombre! ¡Lo he llamado a declarar tres veces y está en rebeldía!
Clemente con la fusta en la mano, le dijo amenazante
-¡Échese patrás, que lo frío!
El guardia muy serio, dijo
-¡Vamos, Clemente!
-¡Échese patrás que lo aso!
En resumidas cuentas que Clemente se calentó y le dió con la fusta. Al oir el restrallido(1) la burra salió corriendo, arrastrando el banco por toda la carretera general. Cuando pararon al animal, el banco se había deshecho y solo quedaba una tabla pequeñita. Eso sí, la broma se acabó al instante. Invitación para Clemente y disculpas. Alguien dijo por lo bajo
-¡Vaya hombre bruto!
Este era nuestro mundo rural…
------------------------o0o-------------------------
(1)
restallido
m. Ruido que produce algo al restallar: el restallido de un látigo

La catedral nunca ha cabido en San Telmo

Pepito Machín era revendedor de mercancías de ultramarinos, que es lo mismo que decir, comestibles y bebidas. Compraba en los almacenes mayoristas que allá por los años sesenta y setenta del siglo pasado existían por la zona de Guanarteme, aquí en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria: Hermanos Brito, Francisco Álvarez, alias “el calacimbre”; Gregorio Sosa, conocido como el policía; Bonifacio Viñas, los Hermanos Vega, etc.. y luego vendía la mercancía, muchas veces fiada, a los tenderos, aquellas recordadas tiendas de aceite y vinagre, entonces muy extendidas por el territorio insular.

La historia que les cuento a continuación ocurrió cuando estrenó un camión nuevo, - “del trinque” se decía antes- e intentó aparcarlo dentro del almacén del mayorista. Hasta ese momento, allí solo habían entrado camionetas y furgones. El vehículo nuevo era más ancho que el hueco de las puertas del susodicho almacén. Al hacer la maniobra, Pepito -todavía no hecho a la conducción del nuevo camión- solo miraba por el espejo retrovisor de su lado y como pasaba bien, intentó entrar. ¡Pam! Menudo golpe le dio a la pared del otro lado del marco de la puerta. ¡Fuerte estampido, cristiano!

Cabreado, rehizo la maniobra, que fué seguida con interés por la numerosa concurrencia .Esta vez el espejo que usó para mirar fue el de la parte derecha. Resultado: tremendo leñazo a la pared, esta vez en ambos lados de la puerta. El golpe fue tan fuerte que el propietario salió asustado, agarrándose la cabeza con ambas manos y gritando :

-¡ Pero, coño, usted está sanaca, o qué! ¡Ya me estás dando el seguro! ¿O es que todavía no te has enterado que la catedral nunca ha cabido en San Telmo?

Hasta la vista, amigos. ¿Verdad que frases como estas no se deben perder?


Entrada infantil



Después de haber escrito ”El polizón del derby”, muchas personas ¡bueeeno, alguuunas! me han preguntado el resultado del partido en Tenerife. Perdió la Unión Deportiva Las Palmas por 2-0. También recordé que se necesitaron cuatro partidos para decidir la eliminatoria. Este último dato me hizo desconfiar de mi memoria.

-¡Pancho! ¿Cómo van a ser cuatro partidos?

Hoy las reglas son: En caso de empate en la eliminatoria a dos partidos, se decidirá a favor del equipo que haya marcado más goles fuera de casa. Si siguieran empatados, al término del segundo partido habría prórroga –dos tiempos de 15 minutos y si persistiera el empate, lanzamiento de penalties. ¡Como han cambiado las normas!

Me he puesto a buscar en algunos archivos para asegurarme de la certeza del dato y ofrecerles a Vds. con seguridad si fueron o no cuatro partidos. Este es el resultado de la búsqueda.
Copa del Generalísimo 1/16 Dieciseiavos de final
1er. Partido: Domingo 25/01/1965 Estadio Insular Las Palmas 2 Tenerife 0
2º . Partido: Domingo 16/05/1965 Heliodoro Rodguez. Tenerife 2 Las Palmas 0
Desempate
3er. Partido: Miércoles, 19/05/1965 Estadio Insular Las Palmas 0 Tenerife 0, tras prórroga.
4º. Partido: Jueves, 20/05/1965 Estadio Insular Las Palmas 1 Tenerife 0 (gol de Collar)
La Unión Deportiva pasó a 0ctavos de final. ¡Vaya rollo para el que no le guste el fútbol!

Como siempre me gusta contar alguna anécdota, la de hoy está relacionada con esa época y con el fútbol.
Mi amigo Paquito, era bajo, regordete, de piel blanca y desde la edad de catorce años lucía un bigote, de pelo muy fuerte, como una sombra negra. Llamaba la atención porque en las demás partes de la cara no tenía pelo alguno. Se lo afeitaba diariamente y además lo disimulaba con polvos de talco. También era de piernas muy fuertes y velludas. Este detalle tan exhaustivo, viene a cuento con el precio de la entrada al fútbol de las localidades que ahora nos interesan, eran
General: 35 pesetas General Infantil: 10 pesetas, como verán en la siguiente imagen.

´

¿Saben que hacía Paquito cuando iba a comprar la entrada? Se ponía el dedo índice tapando el bigote y se remangaba los pantalones como si todavía llevara pantalón corto. Ponía 10 pesetas sobre el mostrador. El taquillero lo miraba y remiraba. Se echaba hacia atrás para poder ver por debajo de la taquilla. Al ver las piernas desnudas y con cara de extrañeza le vendía la entrada infantil.
¿Qué les parece la picardía? ¡Siempre estábamos -como hoy- a vueltas con la economía!

Yo vengo de un tiempo de cerezas

Hace un mes, Pancho asistió a la entrega de los Premios Leader. Se trata de un galardón con el que la REDR (Red Española de Desarrollo Rural) premia a aquellas personas o entidades que apoyan y difunden con su tarea diaria el mundo rural, reivindicando el territorio y sus gentes. Se reconocieron a personas como Montxo Armendariz, Imanol Arias, Juan Echanove, Carlos Barrabés, Monserrat Domínguez y Eugenio, el pastor de Robladillo, o José Antonio Labordeta, a título póstumo, entre otros.
El lugar elegido para la celebración del acto fue el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Quiero ceñirme a la actuación de Luis Pastor, cantautor y poeta. Acompañado de Lourdes Guerra subió al escenario para unirse al homenaje a uno de los premiados, su amigo José Antonio Labordeta, al que llamó El Abuelo, compañero de muchas actuaciones.
Recitó con voz cadenciosa un poema de su autoría que refleja toda una época, cercana a la mía. Ahí va la letra. Les recomiendo leerla despacio



Yo vengo de un tiempo de cerezas
De la espiga del viento y de la hoz
Mapa que retiene la memoria
Como una fotografía en blanco y negro
Yo vengo de un tiempo que me nombra
Con espada de madera y crucifijo
En la escuela se cantaba el cara al sol
Y en la calle a Molina y Joselito.
Era el tiempo de ser niño.

Por la dulce voz, por el agudo grito
La calle una plaza abierta.
La plaza un planeta unido.
Con calles a muchas puertas.
Casas de abuelos y de primos
Era el tiempo del caballo y de la yegua
De los cerdos, las gallinas y los nidos
Y el huerto con todos sus manjares, olores y sabores
Que mi padre labraba, artesano del surco.
Escultor del manzano y de la higuera.
Sabio en su oficio, dueño de la azada y la guadaña
Gigante humano domando la tierra
Era el tiempo de la era y de la trilla.
Campanas y cigüeñas. Paraíso del pobre.
Pan y espigas
Era el tiempo del trino y el jilguero
Cantaor de coplas, ruiseñor de sueños
Era el tiempo de la radio y de los rezos
De las tristes procesiones para muertos
De los muertos tan cercanos a la era
De los lobos y bandidos por la sierra
Era el tiempo de los juegos en pandilla
De la comba, de la piedra,
Del pinchete, de la pídola
Y el verano, como un año al sol entero
Con siestas en la manta por el suelo
Era el tiempo de la madre y sus caricias
De su dulce voz, de sus ojos dulces,
De su tierna risa
Del abuelo y su secreto de tristeza
Que ahogaba cada noche con vino de taberna
Era el tiempo de la pana y los remiendos
Del café de estraperlo,
De la sopa de tomate y de patata
Del pecado que mata.
Del miedo, del castigo y del perdón
Era el tiempo de temer a dios

Seguidamente y a dúo con su mujer Lourdes Guerra -tinerfeña de Güimar; hermana de Pedro, el cantautor canario- bordaron con sentimiento una canción de Labordeta, "Ya ves". Fue una noche mágica.
Al término del acto, me acerqué a saludar a Luis Pastor, para expresarle la emoción que había sentido en su actuación. Lo extraño es que me saludó con un fuerte abrazo, preguntándome como estaban las islas. Le dije como sabes que soy canario. Asombrado le dije que era la primera vez que le saludaba. Dijo que si estaba de coñas.
-¿Ya no te acuerdas de las copillas que nos echamos aquella tarde-noche? ¡Fue en La Laguna! ¿verdad? Cantando folías y unos boleritos!
Sonreí, prefiriendo dejarle en su equivocación y seguimos hablando de otros temas. Nos despedimos y al salir a la calle un pensamiento me rondaba la cabeza.
-¿Estaré perdiendo el tino? ¡Soy canario, me gusta la guitarra y el timple, cantar canario y boleros! ¡En fin: que me gusta un buen tenderete!
Me habría gustado haber pasado el rato que dijo, pero les juro que yo no fui.
Ahora me pregunto:
-¿Tendré un doble por ahí que encima tiene mis gustos?
Cuidado, amigos: Si les pide dinero prestado, exijanle que enseñe el carnet de identidad, para asegurarse que soy yo.
Un abrazo

El polizón del derby

Correíllo León y Castillo


Corría la primera mitad de los años sesenta y como hoy, la rivalidad entre el C.D. Tenerife y la U.D. Las Palmas en el aspecto futbolístico era muy grande.
El Domingo próximo se celebraba una eliminatoria de la Copa del Generalísimo (¿Qué les parece el nombre?). Hoy se llama Copa del Rey. El que manda, copa. Pancho junto a varios amigos fue a comprar el billete para el correíllo León y Castillo. El partido comenzaba a las 5 de la tarde en el Heliodoro (nombre del campo del Tenerife). La salida del barco fue a las 12 de la noche del sábado. A eso de las 11 y media ya estábamos todos embarcados. Habíamos comprado los billetes de ida y vuelta de la clase más barata: Sillas de cubierta, nada de camarotes que no estaba la economía para según que cosas.
Desde la cubierta nos despedíamos entre bromas de nuestro amigo Juan Hoyos que, aunque portaba como nosotros una bolsa tipo macuto entre sus manos, nos había dicho que no podía ir al no contar con permiso del trabajo.
Cuando el barco empezó a separarse del muelle vimos con sorpresa que Juan salía corriendo hacia el barco y de un salto subía a bordo desapareciendo por la escalera hacia los camarotes. A los pocos minutos, apareció vestido con una camiseta amarilla de la Unión Deportiva, gafas de sol y una gorra camuflado entre la gente. Véase en la foto 2, por dónde saltó el “polizón”.
Foto 2
Hasta la entrada del estadio, nada destacable. Durante el partido, recuerdo como los aficionados –más bien los forofos- de uno y otro equipo hacían gracias como las siguientes: Un aficionado grancanario llevó una bolsa de arena que extendió sobre la grada, gritando: ¡ Areeena!. La claqué grancanaria repetía a coro la misma palabra.
En la parte tinerfeña, la palabra que se repetía a coro era esta otra: ¡Fumarooola! Ésta, más potente, seguida por todo el público, dado que jugaban en casa.
Les aclaro que estos piques querían significar: Tenerife no tiene arena amarilla en sus playas. Más tarde, hicieron una artificial en Las Teresitas.
En cuanto a las fumarolas, son unos escapes de azufre que hay en la parte alta del volcán Teide. No hay en Gran Canaria.
Vamos ahora a la parte final de la historia.
Llegó la hora del embarque hacia Gran Canaria. Serían cerca de las diez y media de la noche cuando llegamos al muelle. La hora señalada para la partida, las once. De repente, vemos que el barco se está separando del muelle.

Foto 3
Empezamos a correr, el único que llegó a tiempo de saltar fue otra vez Juan Hoyos, también sin billete. Exhaustos, nos sentamos en el suelo, diciendo:
-¡Fuerte suerte tiene este tipo! ¡Todo le sale bien!
Cuando fuimos a la caseta del muelle de la Compañía Transmediterránea a preguntar cuando salía barco para Las Palmas, nos dijeron que ya estaban embarcando en la otra parte del muelle. Para allí salimos y a las seis de la mañana llegamos al Muelle de La Luz.
A la hora del mediodía me llegó esta noticia.
-¡Pancho! ¿Sabes que el barco en el que se subió Hoyos no venía para Las Palmas? ¡Su destino, era La Palma! ¡La madre acaba de mandarle un giro para que pueda comprarse un pasaje para acá, vía Tenerife!
Cuando llegó tras su odisea, nos contó con su gracia natural la aventura:
Dijo que cuando subió a cubierta, estuvo un rato apoyado en la barandilla, viendo alejarse Santa Cruz de Tenerife. A su lado una pareja mantenía una conversación que llegaba a sus oídos. La parte final que escuchó fue ésta
-¡Mañana a las siete estaremos en Santa Cruz!
A Hoyos se le puso la carne de gallina del susto
-¡Perdonen! ¿A dónde dijo Vd. que va este barco?
-¡A Santa Cruz de la Palma!¿No lo sabe?
-¡Ay, mi madre! ¿Y yo que voy pá Las Palmas? ¡No te lo dije, Juan Hoyos! ¡No se puede vivir tan deprisa, hombre¡



Saludos..

Fotos tomadas de la página de Trasmediterránea: http://www.trasmeships.es/