Esta hoja no tiene más pretensiones que plasmar por escrito, para no olvidarme de aquellos momentos o situaciones que provocaron en mí una sonrisa, preferentemente historias relacionados con la socarronería del hombre o mujer del campo canario, o como decimos aquí, de los magos o maúros.

El serón del millo




Serón remendado
 La última entrada, denominada Mi serón, impulsó a Pancho a conocer -hurgando en la memoria de nuestros mayores-   la cultura del millo (maíz),  cereal del que se obtiene el gofio, elemento integerante de la dieta del canario y en otros tiempos indispensable para el alimento de la población isleña.
La búsqueda se centró en el uso, recipientes para su conservación y transporte, fiestas, palabras, cultivo, etc., etc.,. Temporalmente,  que se relacionara   con los tiempos de escasez -tal vez  hambruna-,  sufridos  por nuestra gente en el segundo tercio del siglo pasado.
Hoy quedan pocos  lugares en las Islas donde aún se cultive millo (cereal  introducido en Canarias a
partir de la Conquista de América ) para la obtención del gofio del país.
Su cultivo y la recogida de las piñas se ha ido reduciendo con el paso de los años y hoy pocas  personas  pueden comer gofio de millo del país cultivado, desgranado y tostado en su propio entorno. La mayor parte del gofio de millo se hace con grano peninsular o extranjero.
Para cultivarlo, hay que hacer estas tareas:
Arar,  surcar,  plantar (1), replantar, desyerbar (2), desflorar o cortar la espiga y  coger las piñas(3).
piñas
A partir de ese momento,  hay que descamisar, secar, elegir semilla (4), desgranar,  aventar, guardar,  tostar, llevar al molino y obtener el gofio tras pagar la correspondiente maquila (5).
Una estampa de la parte final del proceso puede ser esta:
 Es la tarde de un día de principios de verano, las piñas están bien amarillas -momento óptimo para la recolección- y estamos recogiéndolas en el cercado. Les vamos partiendo el tronco para soltarlas  de la planta y las tiramos sobre unas mantas extendidas en el suelo. Desde allí otras personas las van cargando a lomos de un burro. Cuando los dos serones están casi hasta arriba,  les añaden unos pírganos para que cojan más altura y  ya repletos marchan para el patio de la casa. Detrás de cada animal va un niño o niña recogiendo las piñas que se caen.
Llegados al amplio patio de la casa se descargan haciendo montón en una esquina.
La siguiente tarea es el descamisado.  No creo que se pueda escribir mejor que lo hizo D. Eduardo Benítez Inglott en unas notas a “Recuerdos de un noventón” de Domingo J. Navarro donde viene a decir que “la descamisada es la operación de despojar a la mazorca del país (llamada en nuestras Islas “piña”) de las envolturas  que, a modo de membrana, la recubren y protegen. Una descamisada es un festejo muy típico que consiste en reunir gentes jóvenes de ambos sexos en una era o en un gran patio, donde están dispuestas las piñas de la cosecha, ya secas, para quitarles la camisa, que así se denomina en el campo la envoltura membranosa de aquéllas. Hay música de guitarras y timples, con isas, malagueñas y folías a todo pasto”. Los dueños del millo, no pagaban jornales, sino que en dichas juntas se invitaba a ron o anís según el sexo. La descamisada era motivo de fiesta y amoríos y casi siempre de las juntas salían algunos noviazgos.  
Ahí va una letra de isa por si les gusta y la usan
No digas peninsular,
Que a ti no te gusta el gofio,
que si llegas a una piña,
te comes hasta el carozo(6).
desgranando
Una vez que la piña era descamisada, se dejaba secar al sol amarrando las hojas (camisas) a los pies derechos de los corredores o a las vigas de los graneros.
Con la desgranada tenemos el millo suelto, solo le queda aventarlo para quitarle el tamo(7)

serón sobre burro
Y con el millo limpio de polvo y paja,  aparece el tiempo de guardarlo en los serones(8) que  se encuentran sobre una empalizada(9) en una esquina del cuarto más fresco y oscuro de la casa. Estos serones son diferentes a los que se usan para las caballerías. Son contenedores específicos para guardar granos. Los dos más grandes, de la misma medida, contienen trigo y millo. A su lado hay  otros más pequeños con lentejas,  chícharos,  chícharos moros, garbanzos, judías y  el que guarda la semilla de millo. 
Nos detenemos solamente en el del millo. En la última entrada aparece la foto de un serón, regalo de Pepe Castro (+) y expliqué  el estado en que llegó a mis manos y mi promesa de remendarlo.


diferencias
 Pues  ¡ya está hecho! Una semana de tarea y aquí tienen el resultado (foto inicial). Les hago una composición del antes y después para que comprueben el trabajo
Curiosidades:
En los serones llenos de millo, se guardaba el queso
-¡Ay, me acuerdo cuando mi madre metía la mano en el serón y sacaba aquel queso curado. Con su manita, le limpiaba el tamo que se quedaba pegado en la cáscara! ¡Todavía me llega el olor! Salvador Almeida, de La Sorrueda
O también  la lata o el pomo de cristal de los dineros.
-¡ La lata tenía dentro: duros, reales, perras negras grandes y chicas!  María Vega Quintana (1926)
Para comprobar si hace los 500 kilos de millo, medimos su diámetro= 86/90 centímetros y su altura: 100 a 130; media 110 centímetros. Aplicando la fórmula 
π r2           3,14 x (43 x 43) x 110 = 638,644 = caben 638 kilos

Ya está bien de serones y millo. Vamos a descansar de estos temas y a buscar otro motivo.
Saludos y mi agradecimiento a doña María Vega, Salvador Almeida y Juanito Gutiérrez por su paciencia.
                                                          ... oO0Oo...
1- Plantar. La siembra normalmente la hacían las mujeres, haciendo en los lados del surco un pequeño agujero con el palillo, depositando uno o dos granos de millo. La distancia suele ser de una cuarta entre cada hoyo. En los terrenos de regadío se podían obtener dos cosechas de millo, sembrando en marzo y en junio.
2.- desyerbar.(De des- y yerba). tr. desherbar. Quitar o arrancar las hierbas perjudiciales
3.- Piña de millo. Mazorca de maíz que todavía está en la planta que la produjo (tanto maduras como inmaduras), o bien a la que fue recientemente cosechada y en la cual los granos todavía guardan la humedad natural.Partes de una piña : Tronco, Camisa -también conocido por camisota- , grano, pelo y caroso
4.- Las mejores piñas, de grano sano, grande  y de color rojo/ morado eran las elegidas para ser la semilla de la nueva plantación, se apartaban y una vez secas y desgranadas  guardadas  en su lugar. Este era el auténtico millo del país.
5.-maquila  f. Porción de grano, harina o aceite que corresponde al molinero por la molienda.
6.- En Canarias, al corazón de la piña le llamamos caroso, palabra que no está registrada en el Diccionario.  Si lo está carozo.(Del lat. vulg. carudĭum, der. del gr. καρδιον, avellana). m. Corazón de la mazorca.
Lógico, debido al esfuerzo de pronunciación que para un canario representa  la letra zeta y  no están los tiempos para esfuerzos baldíos.
7.-tamo m.Polvo o paja menuda de semillas trilladas
Palabra bíblica: EL HOMBRE SIN DIOS (Salmo 1:4-6)  El hombre sin Dios, lejos de ser árbol, es como un tamo que arrebata el viento. El tamo no tiene ningún valor. El tamo permanece mientras está cerca del trigo, pero al separarlo es llevado por el viento.  Sinónimos para tamo: pelusa, vello, lanilla, polvillo
8.- serón. m. Sera más larga que ancha, que sirve regularmente para carga de una caballería.
sera.  f. Espuerta grande, regularmente sin asas.
espuerta. f. Especie de cesta de esparto, palma u otra materia, con dos asas, que sirve para llevar de una parte a otra escombros, tierra u otras cosas semejantes.
 (9).-  Debajo  del serón se hacía una empalizada para separarlo del suelo, evitando las humedades y los ratones.  Salvador Almeida, de La Sorrueda.

Mi serón

1.- Serón antiguo hecho por Felicianita Cruz

Hace más de veinte años, mi buen amigo Pepe Castro, tristemente fallecido hace pocos meses, me regaló un serón para grano (figura 1). Lo había hecho su madre Felicianita Cruz. Ya no lo usaba pues tenía dos rotos en la parte del fondo. Aparte de tenerlo siempre guardado  y enseñarlo de  vez en cuando a los amantes de la artesanía, Pancho siempre pensó en repararlo  para lucirlo  en la pared de su taller.
Hace pocos días subió  Trueque en Ariñez,  donde se dice que sobre la burrita se pusieron la albarda y dos serones.  Esto le despertó las ganas de hacer un serón y manos a la obra, esta semana se ha puesto – yo, Pancho- a la tarea, dado que tenía en la casa palma verde.  Así aprendería lo suficiente para remendarlo. El que vamos a hacer no es para ponerlo en las bestias, es para guardar grano.
2.- Doña María Vega Quintana

La persona que le enseñó doña María Vega Quintana (1926) más conocida como Mariquita Vega, la de la plaza. En su propia casa montamos el taller de palma y les digo que es placer y espectáculo verla hacer la empleita (figura 2). A una velocidad increíble, mientras Pancho hizo medio metro, ella confeccionó más de seis. Así que optó por dejarlo y ayudarle de vez en cuando. Una vez hechos muchos metros más, empezamos a hacer el fondo, fijándonos en el serón, regalo de Pepe Castro. Pero, misión imposible, costaba mucho y se iba cerrando de forma no conveniente.


3.- En Casas Blancas con doña Cristobalina Ramos
Preparamos una excursión para ir a aprender a Casas Blancas, en el término de San Bartolomé. Fuimos tres personas: Mariquita Vega, Daniel, un joven del pueblo y Pancho. Allí encontramos a una artesana auténtica, doña Cristobalina (foto 3) que muy solícita y sentada en la propia  plaza del lugar nos lo empezó y así aprendimos a hacer el fondo. Lamentablemente se pinchó un dedo con la aguja, cosa que creo me dolió más a mí que a ella, pues ocurrió por ayudarme. Le debemos una visita para aprender a hacer un bastón de escobón. Terminamos el día, merendando unos churros que le gustaron mucho a Mariquita.
4.- A medio
5.- Acabando y cerrando
Al día siguiente con el trabajo empezado, teníamos que acabarlo. Pero ahí surgió una diferencia de criterio entre la maestra y Pancho. Ella decía que era de una forma y él no estaba de acuerdo, pues lo quería como el de Pepe Castro.  
6.-Paola
Se acabó la tarde y al día siguiente, después de estar toda la noche pensando en la forma de hacerlo, Pancho llegó y empezó a desbaratar todo lo hecho excepto el fondo, contra el parecer de la artesana. Empezaron de nuevo, Mariquita terció y ya puestos de acuerdo avanzaron hasta casi la mitad.  Después Pancho se lo llevó para la casa, donde el domingo por la mañana lo remató a su gusto. Aquí tienen el resultado (figuras 4, y 5)  en el que cabe Paola, la nieta de Pancho.(foto 6) 

Este es el resultado final.
Ahora queda reparar el serón grande. ¡Ya tenemos experiencia!
Dedicado a los amantes de la artesanía y a los jóvenes en general. Vean que con unas hojas de palma seca, se puede hacer un recipiente útil y bonito.

Saludos.


Trueque en Ariñez


-Jacinto, acuéstate ahora que mañana vamos a ir a la cumbre para que aprendas a buscar comida y donde se consiguen las papas. Hay que salir de madrugada.
Son las siete de la tarde de un día del mes de noviembre de 1947.
Todavía es de día y mañana no hay escuela. Quiero decir que no hay clase, pues mi abuelo dice que la escuela siempre está allí, en su sitio.

Son las tres y media de la madrugada cuando mi padre me llama para  que me levante. Me asomo por la ventana y es noche oscura.
-¡Padre!  ¿no es muy temprano?
-¡Ahora mismito  sale la luna! ¡Échate la leche que voy a preparar la burra!

Mi padre tiene una burrita pequeña, de la tierra, bien enseñada. Da gusto verla andando sola. Cuando se aleja mucho, para y rebuzna llamando.
Mi madre me pone ropa de abrigo, forrándome las manos y las rodillas con trapitos, mientras recrimina a mi padre

-¡Yo no sé qué necesidad tienes de llevar al niño contigo! ¡Cuando sea más grandito lo llevas, hombre!
-¡Ya es un hombrito, es el más viejo de los hermanos y tiene que aprender por si un día hace falta!

Mi padre preparó la burra. Le puso la albarda  y  en los serones : nueve kilos de aceitunas, dos docenas de escobas, unas esterillas, doce sombreros de palma –para mujeres- y una cestita con comida.

Cuatro y media de la mañana. Salió la luna por la Cruz del Siglo, señal de salida de los viajeros. Mi padre, la burra y yo. Dirección a San Bartolomé, pues subiríamos a la cumbre por el camino de La Plata.  Al pasar por el cementerio de Tunte el viento hizo sonar la trompeta del ángel que adorna la fachada del camposanto y el terror se apoderó de Jacinto. La piel se le puso de gallina y se agarró a la mano de su padre, buscando  protección y cobijo.

A las seis y media llegamos a la Cruz Grande y empezamos a subir a la cumbre por el camino de La Plata.  Cuando llegamos al Llano de La Pez, ¡nueve de la mañana! mi padre dándose cuenta que estaba cansado me levantó en brazos sentándome  sobre la burrita. ¡Que descanso! Todavía estaba cogiéndole el gusto ¡y otra vez al suelo!  
Empezaba una cuesta y a Chana - no les había dicho que ese era el nombre de mi burrita-  no se le podía agotar pues tendría que volver cargada.

Llegando al cruce de Cueva Grande paramos a comer un poco. Pusimos un mantelito sobre una piedra y mi padre bajó la cesta que contenía: la lata del suero,  la taleguita del gofio  y unos higos pasados. También comimos dos manzanas que habíamos cogido en el camino.

Para abreviar la historia, son las 11 y media o doce de la mañana y estamos llegando a Ariñez, pago cumbrero perteneciente al municipio de la Vega de San Mateo.  Mi padre trató toda la mercancía  con un tendero cambiándola por cuarenta kilos de papas nuevas en dos saquitos,  un queso semiduro grande, una caja de manzanas, otra de ciruelas y unos cuantos kakis y membrillos.  También cuatro platos de cocina con el dibujo del gallo. A mí  me pusieron un refresco Baya-Baya y un bocadillo de pan con tocino. Mi padre se echó un pisco de ron,  chochos,  pejines y unas sardinas saladas, de aquellas que venían expuestas formando una circunferencia en un tabal. A mí no me gustaron. Para terminar, unos vasitos de agua y … vuelta para casa.

Volvimos por el mismo camino. Ni una vez me subí a la burra. Unas almendras que cogí fue lo único que me eché a laboca  y a las ocho de la tarde-noche, entramos en mi casa. Mi madre salió a recibirnos
-¿Cómo estás Jacintillo?
Molío(1) , madre!

Llevamos a la cocina  lo que habíamos  traído.  Mi padre satisfecho se lo entregó a mi madre. La satisfacción del deber cumplido. Por mi parte, me fui directo a la cama,  pensando
¡Jacinto, hoy aprendiste algo nuevo y ya sabes donde hay papas! ¡En Ariñez!

Caí tieso en la cama. A  dormir  y….  mañana será otro día.
SALUDOS.
____________________
(1) Molío-- Molido, cansado, deshecho, destrozado

El rabo del volador


Oí en estos días una frase que demuestra la pervivencia de la  socarronería del canario/a  en nuestros días.

Una madre recriminaba a su hija que no se perdiera una fiesta y siempre tuviera otra pendiente de celebrar. Primero le dijo aquello de

-¡Eres como la caja de turrones de La Moyera que en toda  fiesta está!
Para el que no esté versado en el asunto les aclaro que la venta de éstos dulces –no son como los de Jijona- se realiza en unos puestos muy peculiares, donde se puede observar una sombrilla, y la típica caja de madera sin ningún tipo de decoración ni artificio, solo pintado en letras grandes el nombre del artesano. Los turrones se colocan en hileras de manera ordenada, para que el cliente pueda identificarlos a simple vista.

-¡Mire madre, hasta en eso está equivocada porque no se ha enterado que ahora las cajas más famosas son las de Mederos, el del barrio de Schamann!  

-¡Fuerte niña lista, oiga. Hasta de turones sabe. Te lo digo por tu bien. Te vas a enfermar de estar toda la noche botada (1) al sereno!

- ¿ Botada? ¿Porque haya salido dos sábados seguidos, me dices botada?  ¿Cuánto tiempo hace que no empato dos noches, señora?
A lo que contestó la madre con la frase definitiva y origen de la historia

-¡Cállate! ¡Que tu eres capaz de colgarte del rabo de un volador (2) ver donde hay fiesta! ¡Y me vienes ahora como una santita!

Fin.

¡Felices fiestas y un próspero –dentro de las dificultades inherentes- año de 2012!

…-o0O0o-…
1.- Botada: Tirada en la calle

2.- Volador: En Canarias, cohete.  
Y relacionado: también aquí al pirotécnico, le llamamos fueguista. También se puede oir: manojo de voladores.

La tunera está pal norte


Pancho viene de estar jugando un ratito a las cartas. Al juego que más le gusta: la zanga. Y se  venía riendo solo.  Voy a ver si es capaz de ponerles a ustedes en situación.
 Ustedes saben que cuando hay gente jugando a la baraja hay que estar calladitos. Ya lo decía Epifanio:  
¡Caballeros. Los de afuera callados como pinos.   prestar dinero y más náa!
Pues bien, hay un personaje  gracioso y socarrón que incorporamos ahora al relato  y de paso aprovechamos  para echarle el agua bendita rebautizándole para que no se moleste. Le vamos a llamar  Rafael.
 Acaba de terminar una jugada y público y jugadores están comentándola en voz alta. En ese momento llega Rafael  que dice
-¡Señores bajen la voz que hay un duelo en la Aldea de San Nicolás!
Como aclaración y para mejor entender  sepan que el lugar donde se está jugando está a unos  50 kilómetros de La Aldea. Rafael  ve  de reojo un triunfo en la mano de un jugador  –justamente el as de bastos, al que se conoce como el bastillo- y en vez de estarse callado grita mirando para la calle.
-¡La tunera está pál norte!
A lo que se levanta cabreado un jugador del equipo contrario a la voz de
-¡Yo no juego  más. Está diciendo la baraja!
Me hizo muchísima gracia y les explico:
El as de bastos tiene forma de tunera, los románticos dirán nopal. Y el jugador que se levantó airado estaba situado -dentro de los cuatros puntos cardinales- en el lugar del norte.  ¡Para que digan ustedes que los magos no son cultos!
Rafael ocupó el lugar del jugador que abandonó.  Y el juego continúa tranquilo  hasta que…..al ratito otra situación:
Se acaban de repartir las cartas. El compañero es mano. No  tiene  buen  juego y comenta para sí, en voz bastante baja
-¿Y a qué me hago, si no tengo juego maldito?
Rafael en vez de estarse callado comenta
-¡Pues hágase al Carsonúo, coño!
El compañero sobre la marcha, dice
-¡A copas!
Y mi compañero de equipo que se levanta a la voz de
-¡Hágame usted el favor!  ¡ Tramposo!
-¿Tramposo, por qué?
-¡O sea, que no sabe a qué hacerse y usted le dice al Carsonúo. Y el Carsonúo es un bar de Taidia! ¿ Y en el bar qué es lo que se vende? ¡Cooopas, coño, cooopas!¡Con usted no juego más!
¿Saben cuántas copas tenía Rafael  en la mano? ¡De ocho cartas, seis eran copas !
¡Fuerte casualidad!
Saludos…….

Cartel de Los Labradores 2011

 Diciembre está en puertas y con él, las fiestas de Santa Lucía en Tirajana. Más arriba tienen  el cartel de la Romería de Los Labradores 2011 en el que se muestra  una fotografía de Pepito Zacarías y Rosita, su esposa ¡Buena gente! Referencia de los fruteros de toda la vida. Variedad y mucha calidad en frutas y verduras del país, son sus señas.
Nada ha cambiado en relación con el año anterior: los visitantes volverán  a disfrutar de ese  ambiente especial en una romería única. Si unimos el verdor traído  por la última lluvia se  dibuja el cuadro perfecto. Espere, acabo de notar que sí hay una diferencia: este año hay más aceitunas. ¿Quién no conoce las aceitunas y el aceite de oliva virgen extra de Santa Lucía? Su aceituna,  de la variedad Verdial de  Huévar fue traída por los castellanos en el siglo XV adaptándose  a nuestra tierra que le ha aportado ese pequeño amargor especial y diferente,  locura del entendedor que las busca año tras año. ¡Buena cosecha la de 2011, sí señor!
Les repito -adaptado-  lo que escribí el año pasado como invitación a las fiestas.
Otro año  más, se acercan las fiestas de Santa Lucía, declaradas de interés turístico nacional.  Se celebra el 13 de Diciembre, día grande de estreno de traje y zapatos, de fervor y respeto dedicado  a la patrona de la vista. Día de pago de promesas a la santa siracusana.
Siempre el domingo siguiente, con algunas especificidades que no viene a cuento ahora explicar, se celebra el Día de Los Labradores, la última romería del año en Gran Canaria.  Este año cae el 18 de Diciembre.
Si Vd. es de los que gustan del folclor y del auténtico ambiente campesino, véngase. Le hago una advertencia de caballero, tiene que estar en Santa Lucía antes de las 11 de la mañana. Si llega más tarde, en vez de a una romería, usted llegó a un problema de tráfico de cuidado. Dicen que llegan a estar en la romería hasta 20000 personas. ¡No sé si serán tantas! ¡A lo mejor, son menos! Pero si le digo una cosa, hermano: el ambiente es diferente, -ni mejor, ni peor-, dije: diferente. Si Vd. además, sabe tocar un instrumento musical o tiene una voz aseadíta, (quiere decir, que canta bien) entonces está garantizado, porque está muy bien cotizado entre los numerosos grupos. ¡Como decía mi buen amigo Benjamín: La pitanza está garantizada!
A eso de la una de la tarde la Virgen del Rosario subida en una carreta de bueyes y seguida de su comitiva multicolor, parte de la preciosa iglesia situada en el alto sobre la carretera que llaman El Lugarejo y después de hacer su recorrido - no más 3 kilómetros- vuelve a la iglesia. La romería se ha quedado detrás y tarda ¡¡ cinco horas!! La gente de las carrozas van ofreciendo productos de la tierra: mejunje, chicharrones, aceitunas, naranjas, mantecados, pan bizcochado, quesito duro que pega bien con un roncito del país.
Se corta el tránsito de vehículos totalmente. El personal se va distribuyendo por todo el pueblo en parrandas, cantando, comiendo, bebiendo y bailando, ¡me he dado cuenta que todo está en gerundio!
Los romeros –hay algunos roneros, con n- cantan isas, folías, malagueñas, polkas… . Eso al principio. Todos cantan los estribillos. Más tarde, se sigue con los boleros y las canciones mejicanas. Ustedes saben que también la miramos como nuestra música.
Todo el personal viene vestido con ropa de labrador. Algunos, y algunas, visten unos trajes ¡cristiano! que tienen que costar un dineral. Te dicen que son réplicas del siglo XVIII o XIX, de tal o cual pueblo. Lo malo es que no disfrutan el momento por estar cuidando que no se lo manchen. ¡Hágame el favor!
A eso de las seis y media empieza a caer la noche. Los Labradores veteranos van subiendo a los Salcais –hoy Global- y parten para sus pueblos, con los instrumentos a cuestas. ¡Hasta el año que viene! Saben que la carretera de Los Cuchillos, no sirve para ir en copas.
Otros, más jóvenes siguen tocando y cantando hasta la medianoche, mientras en el parque miles de personas ¿cinco o seis mil? ataviadas con ropa típica bailan en la verbena en un hermoso espectáculo para la vista. Una semana, o dos después de la romería, todavía quedan en el pueblo coches abandonados. El Ayuntamiento localiza a los propietarios y algunos se enteran en ese momento donde lo dejaron. Hicieron bien en marcharse en otro coche.
Lo dicho. Les invito a que vengan a disfrutar de la Romería de Los Labradores, el tercer domingo  de diciembre en Santa Lucía de Tirajana.
Saludos.

El quince: la niña bonita

Hortensia siempre destacó visualmente, por  fea. ¡No agraciada, no! ¡Fea, pero con clase! Con un sentido del humor que ya quisiera para sí la más bonita.  Y además, como prueba suprema de inteligencia,  se reía de sí misma.  Y tenía virtudes  relevantes: lectora empedernida; ejemplo de madre dedicada  por completo a la educación de sus hijos, inculcándoles la importancia del esfuerzo en el estudio, del respeto a los mayores y  por ser fiel transmisora de nuestros valores y  tradiciones.
Vamos a recordar tiempos pasados en los que intervino. Los domingos se reunía la gente para jugar a la lotería. Se ha perdido hoy la costumbre pero había cantadores que apenas nombraban uno o dos números, los demás tenían establecido sus sinónimos. Aquí me place burlarme de la siguiente frase que acabo de leer:
En ese sentido creemos que es importante conocer algunos tipos de palabras para enriquecer nuestro vocabulario. El día de hoy hablaremos sobre los sinónimos, aquellas palabras que significan lo mismo que otras o que en todo caso son semejantes. Es decir, la misma idea, pero con una manera de escritura diferente.

Y me pregunto, en broma  ¿Enriquezco mi vocabulario con los ejemplos de sinónimos que siguen a continuación?
Al 1, se decía  la puxa;   al 2, el patito; al 3, la pata del perro;  
el 7  es la cachimba;  el 11, las canillas de Benito;  el doce, la docena;  
el trece, la mala palabra; el 15, la niña bonita.
 el 21, la mayoría de edad.  Este número ha pasado a ser  pre-constitucional,  pues la mayoría  ha pasado a ser a los 18 años.  
El 22, los dos patitos;  el 33, la edad de Cristo; el 36, la guerra de España;
el 42, el año del cuero  -al parecer por el hambre que se pasó- después de terminada la guerra, en 1939.
El 44, y no me digan porqué, se llamaba: cuácara con cuácara.
El 55, la guardia civil;  el 65, la jubilación;  el 66, las embarazadas;

al 69, pá rriba y pábajo, aunque los confianzudos/as decían: la cama;
el 77, las banderitas de Italia; el 88, los bombos de la Carraca; el púm, es  el 90.
A todos los números que acaban en cero, se les llama pelaos, p.e: pelao diez, o setenta pelao.

Otra regla: si al cantar un número, por ejemplo el 8, el siguiente en salir es el 9, se decía: “y  sé contar” sin nombrar el mencionado nueve, o número correlativo y todos lo entendían y así lo apuntaban en su cartón.
Cierto día, llegaron unos turistas alemanes –siete u ocho- y pidieron permiso para jugar. Se  sentaron y al no entender nada de nada, uno de ellos hizo de intérprete. La cosa se puso simpática, el cantador decía, por ejemplo: el año del cuero. Como no entendían, preguntaban.  Le decían el 42  y,  sobre la marcha el intérprete, trasladaba a sus compatriotas el número en voz no muy alta pero sí perceptible:  zweiundvierzig en alemán.  ¡No me digan que como se pronuncia, que esa no es la cuestión!
 La fiesta se armó enseguida, la mayoría de los vecinos empezaron ese día su primer curso de alemán,  repitiendo en voz alta -quizás no muy bien pronunciado-  lo dicho por el intérprete.
¡Y es que cuando nos enralamos en grupo, hay  que echarnos  de comer aparte!  La mutua muestra de socarronería apareció en las sonrisa cómplice  de germanos y canarios.
Acabamos con los teutones para seguir con la historia  de Hortensia. Ese día le tocó cantar a  ella la lotería, y al salir el número quince, dijo muy seria y sin inmutarse:
-¡El quince, Hortensia, la niña bonita!
Todos reímos la ocurrencia quedando de manifiesto  lo dicho por Séneca:  la persona que se ríe de sí misma, no puede ser jamás ridícula.
O también aquella que dice: Afortunada es la persona que se ríe de si misma, ya que nunca le faltará motivo de diversión. (Habib Bourguiba).
¡Oiga, fuerte hombre listo este Pancho! ¿Qué les parecen las citas?
La cierto es que la carcajada fue general  y, a partir de ese momento, el quince pasó a llamarse  Hortensia.
Saludos…..

El Deseparado

Alberto tiene una empresa en la costa. Cansado de estar todo el día pa´rriba y pa´bajo,  decidió - de acuerdo con su mujer-  alquilar un apartamento que,  equipándolo con unos muebles de su casa,  serviría como  oficina y así parte de los días se quedarán a dormir  en la costa. Esta es la verdad.
Ahora  paso a contarles como tergiversaron la historia los alegantines  del pueblo.  ¡Saben que pueblo chico, infierno grande!  La conversación se desarrolla mientras juegan una partida a la zanga. Ahí va
Javier dijo:      
-¿Sabes que la mujer de Alberto se ha deseparado y le puso ayer las cosas en la puerta de la calle? ¡Él se las llevó en el Salcai de las cinco y media!.
Savarito- otro contertulio, cuyo nombre verdadero es Severo- aseveró:
-¡Me lo dijo  el  hombre al que le alquiló el apartamento. Le dije que no le diera un piso alto porque un hombre amargado podría tirarse por el balcón! ¡Es que él la quería mucho!
El tercero dijo:
-¡Yo también lo oí decir!
En esto que llega a la reunión el propio Alberto. Todos callan.
Javier  empieza, remolón
-¡Coño, Alberto que callaíto lo tienes!¡No dices nada!
-¡Nada de qué!
-¡De tu deseparación!
-¿Y eso?
-¡Todo el pueblo lo sabe. A mí me dijeron que ella va mañana al juzgado a pedir el divorcio!
¡Ay, me cago en la madre que a usted lo parió! ¡Mire que usted es un enreador!
-¡Oiga, a mí me lo dijieron!
-¡Se lo dijeeeron! ¡Ahora comprendo porque dice todo  el mundo que tu eres una putilla y que en  lengua de  Javier no te veas!
-¡Oiga, sin ofender!
-¡Lenguatrapo!
Silencio total. Y no se ha vuelto a hablar del asunto, salvo alguno que le ha dicho a  Javier.
-¡Javieriiiito, dicen que Alberto te dio compooonte!

Güiro en el hotel


Hoy me han contado una historia que me hizo mucha gracia. Sabiendo que una de las premisas para ser  solidario es compartir lo que uno tiene, ahí va mi cuota de contribución a la solidaridad.


Juansito,  el protagonista,  lleva más de treinta años trabajando como vigilante en un hotel del sur.  Pese a su edad,  a punto de jubilarse por llegar a la edad máxima de 65 años, es un enamoradizo siendo uno de sus temas recurrentes  la conquista de  mujeres, preferentemente  extranjeras.  Empiezo la historia como me la contó:


El otro día estaba de servicio en el hotel a eso de las once de la mañana. Hay un jardín que le llaman “solario”, rodeado  de palmeras y plantas altas donde los turistas van a coger sol. Me asomé y no había nadie. Cuando me iba a seguir la ronda, divisé a una mujer que venía pa´llí .  Me escondí detrás de los matos.  La mujer no me vió, buscó su sitio debajo  de un  flamboyano, extendió su  toalla y empezó a desnuarse. ¡Oiga, pero toa!  ¡Se quedó en pelota!  Entonces me dí  cuenta que estaba todo mojado. Habían abierto las mangueras de riego y yo sin enterarme.
Todo ensopao (1) pasé por un lado del pasillo principal para ir a la taquilla a cambiarme de ropa, con tal mala suerte que me vió el director del hotel  que estaba acompañado.
-¿Qué le pasó, Juan?
Avergonzado, no tuve más remedio que contarle la verdad.
-¡Si se lo digo no se lo cree, don Carlos. Estaba en el jardín y vino una mujer al solario. Me escondí  para ver el panorama y mire si soy comemierda que ni cuenta me dí que estaba mojándome!
-¡Vaya a cambiarse y la próxima vez que vaya por el solarium, se lleva usted un  paraguas, Juan!
¡Oiga, si hubiera perdido diez mil pesetas, no me hubiera dolido tanto como me jodió las risitas de don Carlos y su amigo!  

Igual a ustedes no les hace gracia,  pero  ese ni cuenta me  dí que estaba mojándome, casi me hace reventar de la risa. Tanto fué que mi hombre se calentó y me dijo:
-Si lo sé, no le cuento nada, coño! ¡Fuerte risa provocativa, cristiano!
Saludos…
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(1) Ensopado.- No se ha encontrado el término ensopado en el diccionario pero pertenece a la conjugación del verbo ensopar.
        Ensopar:
                amer. col. Empapar, poner hecho una sopa. También prnl.: el chaparrón la pilló desprevenida y se ensopó hasta los huesos.