Esta hoja no tiene más pretensiones que plasmar por escrito, para no olvidarme de aquellos momentos o situaciones que provocaron en mí una sonrisa, preferentemente historias relacionados con la socarronería del hombre o mujer del campo canario, o como decimos aquí, de los magos o maúros.

Cosas de la República


Con la llegada de la República andaba el personal un tanto alborotado por esos pueblos de la isla redonda de la Gran Canaria. Este caso real, lo vamos a situar en Teror y para ello, citaremos lugares que hagan más creíble la historia.
Como saben alrededor de cualquier ideología aparecen personas honestas, que creen a pies juntillas en lo que hacen, y otras que se aprovechan de la situación para su enriquecimiento personal o simplemente para afirmar su personalidad dándole satisfacción a su ego. Algunas veces, además son gandules o personas que no destacan por su amor al prójimo.
Empieza pues mi narración:
Plaza del Pino, de Teror, a la hora del mediodía. El recinto lleno de gente trabajadora –los sintierra- que había sido convocada allí por los sindicatos, como se decía entonces “por los comunistas”. Entre los asistentes, aparentemente fuera de lugar está don Juan Domínguez, empresario, bien vestido, tocado de sombrero. Está sentado a la sombra de un árbol muy cercano a la puerta de la iglesia observando. Es muy respetado entre la población –ricos y pobres- por su generosidad. Les da trabajo y en caso de necesidad siempre está dispuesto a resolver un problema. Por ello es un hombre reconocido por su bondad, por su sentido común y muy estimado en la vecindad.
Empieza el mítin. El jefe de los sindicatos, blandiendo un papel en su mano, a voz en grito arenga a los asistentes:
-¡ La finca de Osorio ha pasado al poder popular. Se la hemos quitado al terrateniente y vamos a repartirla entre todos los trabajadores! ¡Aquí, en este papel está el reparto! ¡Nadie se va a quedar sin su cachito de tierra para poder comer!.
Al observar la presencia de don Juan, dice:
-¡Don Juan, usted también tiene su parte! ¡Aquí está señalada! ¡Mire para que lo vea!
El hombre, viendo que aquello no tenía fundamento y la cosa no iba a llegar a nada, le contesta:
¡Fulanito, la parte mía me la das en dinero!
ooo0O0ooo
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Ante las preguntas sobre las iniciales que aparecen en la fotografía:
P.O.U.M.: significa Partido Obrero de Unificación Marxista

3 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Cogno, Pancho! ¡Te ha dado fuerte esta vez! BIBA LA RES PUVLICA, Mantero

Moisés dijo...

Es que lo empresarios son como son, aquí y allá, siempre a lo práctico: a mí, me dan los cuartos que eso de la tierra ya se verá...

Anónimo dijo...

Pancho te conocí por el patio de Moisés.
Me gustan mucho tus historias, leo todo lo que pones.
Concha Hernandez.