Esta hoja no tiene más pretensiones que plasmar por escrito, para no olvidarme de aquellos momentos o situaciones que provocaron en mí una sonrisa, preferentemente historias relacionados con la socarronería del hombre o mujer del campo canario, o como decimos aquí, de los magos o maúros.

El bar de las tres puertas

En la foto superior, la puerta de bajada estaba cerrada porque había tiempo suroeste.


Esta historia está centrada en San Bartolomé de Tirajana, en Tunte. Cuando usted, viniendo desde Santa Lucía o Fataga, entra en el pueblo por la calle principal llega a un cruce desde el que se divisa la iglesia. Pues bien, a ese lugar se le conoce como Las Cuatro Esquinas. En una de las esquinas, la de la parada del Salcai, hoy Global, hay un bar, el de Tinita. Si usted llega a San Bartolomé no deje de visitarlo y pida allí una "guindilla", el rico y típico licor de la zona. ¡Una delicia! tiene una densidad parecida al jarabe para la tos. El citado bar tiene tres puertas, una a la calle de bajada y dos a la calle principal. Y ahora que estamos situados vamos a por la historia de hoy.

Empezando a oscurecer, baja la calle un señor al que le gusta beber más de la cuenta, está un poquito pasado de copas. Al llegar a la altura del bar, piensa mi hombre en echarse “la última copita”. Entra por esa primera puerta, la de bajada. Dentro está Tinita que está terminando de fregar los vasos para cerrar.

-¡Ponga una copita ahí!.

-¡No. Ya no sirvo más porque voy a cerrar. Mañana será otro día!.

-¡Venga mujer. Una copita ná más y me voy!.

Tinita hace ademán de coger el cepillo de barrer y dice:

-¡Coja camino, caramba con el borracho pesáo este!.

Ante la amenaza nuestro hombre sale del bar refunfuñando. Dobla la esquina, ve una puerta abierta y se mete dentro. Obvio decir que era otra de las puertas del mismo bar, ésta una de las dos que da a la calle principal.

-¡Ponga una copita ahí!.

-¿Pero usted no oyó lo que le dije? ¡Piérdase de todo esto o le pego un palo en la cabeza. Lo que me faltaba a última hora!.

Nuestro personaje sale trastabillando del bar y viendo otra puerta abierta se mete dentro.

-¡Ponga una copita ahí!.

Tinita al verlo, coge el cepillo y sale del mostrador tras él. Nuestro hombre se para mirando para ella y con tranquilidad le dijo:

-¡Alto ahi!(sin acento). ¿Pero qué pasa?. ¿Es que en este pueblo todos los bares son suyos?.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy bueno.

Anónimo dijo...

Al leer esta historia recordé un viaje a Tinduf en el año 1994. En una velada inolvidable, con un timple sonando toda la noche.
¿La recuerda Pancho?

Anónimo dijo...

Me encantó tu blog. Volveré nuevamente a visitarlo para alegrarme leyendo costumbres e historias de mi tierra.
Un tirajanero-temisero
;)

Nereida Benitez Perez dijo...

Eres único